Otra vez la misma historia: Los indígenas desposeídos de sus tierras ancestrales son reprimidos a balazos, cuando intentan recuperar lo suyo.

Discusión entre indígena y un efectivo policial

La República – Montevideo – Un muerto y cuatro heridos fue el saldo de un enfrentamiento de indígenas con la policía cuando eran desalojados de una hacienda invadida en el sur de Brasil, generando pánico entre los ocupantes de las obras de la represa Belo Monte, en la Amazonía (norte).

Centenas de indios de la tribu Terena ocupaban desde el 15 de mayo una hacienda ubicada en la población de Sidrolandia, a 72 km de Campo Grande, capital del estado de Mato Grosso do Sul (sur).

La justicia ordenó la desocupación y el jueves efectivos de la Policía Federal y del estado entraron para sacar a la fuerza a los ocupantes.

La única víctima, un indígena de 36 años, murió en el hospital producto de una herida de bala en el abdomen. De los cuatro heridos tres eran policías.

La Policía Federal abrió una investigación para determinar de dónde vino el disparo.

Los indios “estarían armados, dispararon contra los policías”, dijo el superintendente de la PF en Mato Grosso do Sul, Edgar Paulo Marcon.

“No hay cómo saber de dónde vino el disparo, por eso estamos investigando”, añadió.

Los indios, que reivindicaban esas tierras como parte de su reserva, también se defendieron con arcos, flechas y varas de madera, según el diario O Globo.

Al final de la tarde, los invasores abandonaron la propiedad. Diecisiete indios fueron detenidos.

Al otro extremo del país, en el corazón de la Amazonía brasileña (norte), los 170 indios que ocupan desde el lunes y por octava vez en el año las obras de la usina de Belo Monte, exigieron el retiro de las fuerzas de seguridad de la zona para evitar un desenlace similar.

“Mientras haya policías de la Fuerza Nacional no podemos dialogar”, afirmaron en un comunicado divulgado por la ONG Xingú Vivo.

Belo Monte, la mayor represa en construcción en Brasil y la tercera del mundo, no se encuentra directamente en tierras indígenas, pero las comunidades aborígenes aseguran que sufrirán con el impacto que tendrá en la selva y el rio.

Los invasores exigen a las autoridades ser consultados para decisiones concernientes a los trabajos de la represa.

“Estamos esperando la llegada de representantes del gobierno para que ellos nos oigan, pero después recibimos estas noticias. ¿Será que después que un juez derramó sangre en Mato Grosso do Sul, el juez de aquí va a decidir hacer lo mismo?”, cuestionó el líder indígena, Valdenir Munduruku.