por Ariel Poloni Dabalá

En respuesta a la pregunta “¿Qué peso tiene que el líder máximo del Partido Colorado sea hijo de un político golpista condenado por la Justicia por crímenes de lesa humanidad?”, del periodista Rufo Martínez, en entrevista publicada en la diaria, la diputada (de dicho partido), Martha Montaner, respondió: “El mismo peso que podría tener el presidente de hoy, que tuvo una acción violenta y terrorista. Creo que si no olvidamos el pasado no construimos el porvenir.

No hace mucho estas cosas, estos razonamientos – si es que se puede llamar razonamiento a estos embrollos, a estas confusiones  –  me sacaban de mis casillas, me enojaban. Furioso me ponían. Me daba la impresión de que había mala fe en estas cuestiones de la interpretación del pasado y del futuro. Ahora ya me han entrado a resultar divertidas, por lo torpes.  Tiendo a creer que hay más torpeza  – que la hay, y mucha –  que mala fe  – si la hubiera –.

Porque, obsérvese atentamente: hablan del hijo del dictador del Partido Colorado que dio el golpe de Estado en el pasado que es el líder hoy, en el presente, del mismo Partido Colorado golpista, además de senador de la República; hablan del guerrillero revolucionario del pasado que es hoy, en el presente, el guerrillero revolucionario arrepentido devenido Presidente de la República Oriental del Uruguay. ¿Torpeza, no? Sería como olvidar el presente. Ineptitud.

Ergo, tenemos vivito y coleando en nuestro presente el pasado que aspiran – al menos así lo proponen y dicen que aspiran a – olvidar para construir el porvenir, porvenir que no pueden construir si no olvidamos todos el pasado. ¿Queda claro?  El pasado está aquí, ahora. Olvidarlo: esto es torpeza. Torpe, negado, inepto son los adjetivos que me surgen ahora, en reemplazo de los adjetivos vil, infame, canalla que me surgían un tiempo atrás.

Como el pasado está incluido en el presente, en el hoy, se pone complicado olvidar el presente en el presente, para así olvidar el pasado; como además construimos al porvenir en el presente, presumo que lo que se quiso afirmar es que si no olvidamos el pasado todos no pueden ellos construir el porvenir que quieren construir la derecha  y la ultra-derecha, y   – vacilo en afirmarlo, lo pienso –  el fascismo criollo. Olvidar un pasado fascista para construir un porvenir fascista.

Acaso no puedo o no debo estar seguro de esto último, que expresé al final del párrafo anterior. Es serio. Grave. Muy grave. Porque tampoco debo, ni puedo, olvidar que los principales dirigentes del Frente Amplio, que gobierna a Uruguay desde 2005, han repetido y repetido esto de olvidar el pasado, mirar sólo para adelante, sacarse los ojos de la nuca, en coincidencia con el Partido Colorado, el partido que dio el golpe de Estado… y quieren construir un porvenir… ¡qué lío!, ¡qué embrollo!, ¿no?, ¿qué debemos pensar? ¿Qué provenir quieren construir? ¿Quiénes?

Convendría que el Frente Amplio dejara claro, en los hechos, qué porvenir quiere construir.

Porque HAITÍ, AFAPS, ZONAS FRANCAS, TERCERIZACIONES, PRIVADOS, SECRETOS, MÁS TLC… ¿?