Raúl FajardoDe la tortura al asesinato y de Guantánamo a los Drones:

Por Raúl Fajardo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama,  anunció recientemente que, ahora si, en 2014 cumplirá su promesa y ordenará el retiro definitivo de tropas norteamericanas de Afganistán, y así terminar con mas de trece años de ocupación y de “guerra antiterrorista” la más larga y costosa en la historia de los Estados Unidos después de la II Guerra Mundial.

Obama parece hacer estas declaraciones ante el malestar y los reclamos de los ciudadanos de a pie  que sufren las consecuencias económicas de una guerra que parece diseñada sólo para beneficiar a los halcones de complejo industrial militar y a las grandes petroleras, a costa de las vidas de miles de soldados norteamericanos, y de millones de afganos .

Sin embargo, Obama prácticamente no a dicho nada del largamente prometido cierre total del campo de concentración y tortura que mantiene EEUU en la base militar de Guantánamo y nada ha dicho de la muerte de cientos, miles de civiles inocentes por las operaciones de aviones no tripulados, de robots voladores asesinos conocidos como “Drones”, que se han convertido en el juguete bélico favorito de su administración.

El descontento y los reclamos de una parte de la sociedad norteamericana, y de los organismos internacionales defensores de derechos humanos, se convierten ya en denuncias públicas y rechazo abierto a la práctica regular de la tortura, el secuestro, el encarcelamiento clandestino.

Especialmente empieza a sonar en el ciberespacio el rechazo a los asesinatos y ejecuciones sumarias a distancia vía “Drones”,   que la CIA y el Pentágono pretenden ahora legitimar al ser ya imposibles de ocultar.

Repasando la historia de esta guerra, encontramos que los escándalos y denuncias de torturas y de vejación de los más elementales derechos humanos la acompañaron desde su inicio en 2001, cuando aprovechando el clima de terror creado por el ataque terrorista del 11 de septiembre y por la campaña mediática que le siguió, el entonces presidente George W. Bush logró hacer aprobar la guerra contra Afganistán y la llamada “Acta patriota”, que, junto con otras medidas, le otorgaban poderes para limitar los derechos ciudadanos dentro de EEUU y le daba “carta blanca” para torturar y asesinar sin juicio alguno a cualquier persona acusada de ser un “combatiente enemigo ilegal”, pasando incluso por encima de la convención de Ginebra, que establece los derechos de todo prisionero de guerra.

El escándalo por los abusos y vejaciones sufridas por iraquíes en Abu Graib, una de los centenares de prisiones clandestinas que mantienen los EEUU alrededor del mundo, llegó a ser tal que obligó a su cierre, pero el campo de concentración y tortura en Guantánamo sigue ahí, con cientos de prisioneros atrapados en el limbo jurídico creado por Bush, donde algunos detenidos llevan ya más de doce años sin un juicio y sin que siquiera se les reconozca como prisioneros o se les acuse formalmente frente a alguna corte.   

Guantánamo se ha convertido en  símbolo de tortura y vejación, del abuso que ahora cualquier ciudadano del mundo puede sufrir, ya que, como se ha demostrado fehacientemente en varios casos, varios  de los ahí detenidos no tuvieron nunca ningún vínculo real con grupos terroristas.

Pero lo más dramático es que, ante las críticas a las torturas y violaciones a los derechos humanos de los detenidos en prisiones como Guantánamo, el gobierno de Obama ha encontrado lo que creen es la solución perfecta, y parecen decirnos “si no quieren detenciones y torturas, entonces simplemente vamos a matarlos!”, y aquí es donde entra en acción, para matar,  el recién nombrado director de la CIA, James Brennan,  padre del proyecto de aviones no tripulados, o “drones”.

De esta manera, mientras se mantienen las torturas y violaciones de DDHH en Guantánamo y demás prisiones americanas fuera de su territorio y juridicción, en los últimos años las operaciones norteamericanas con drones en los territorios de Pakistán, Afganistán y Yemen, entre otros países, se han multiplicado hasta en un 700% respecto al periodo de W. Bush.

El senador Lindsey Graham, calcula en 4.700 personas las victimas mortales por ataques de aviones no tripulados o “drones”. Cientos de ellos han sido víctimas inocentes, y son llamados “daño colateral”. Incluso el mismo gobierno norteamericano ha tenido que reconocer que al menos 197 de los asesinados por drones, eran niños.

Pero lo realmente espeluznante es el cálculo que afirma que actualmente los drones ya representan más del 40% del total de naves de las fuerzas aéreas norteamericanas, y que más de la mitad de los pilotos y del personal de “vuelo” están siendo entrenados para esta nueva forma de “guerra” a distancia, más parecida a un videojuego y  que es muy  popular entre los mismos pilotos y el norteamericano medio, ya que, según una encuesta, el uso de drones asesinos tiene hoy el 80% de aprobación,  porque argumentan que los pilotos norteamericanos no corren ningún riesgo, ya que operan prácticamente desde casa, y porque de esta manera también desaparecen el miedo, el sentimiento de culpa y la responsabilidad por las muertes ocasionadas entre combatientes y civiles inocentes.

Otro aspecto publicitado de los drones es su supuesta limpieza de operación, al estar equipados con la tecnología de reconocimiento mas avanzada, incluyendo apoyo satelital, visión infrarroja, etc. Pero ataques “erróneos” sobre festejos y actividades religiosas, la muerte de inocentes  demuestran que es mentira la proclamada efectividad total de este método de aniquilamiento.

 Nuevas interrogantes surgen, ahora que la discusión se ha desatado. Además de las graves implicaciones éticas y las consecuencias a largo plazo de la utilización de “robots” semiautomáticos para matar humanos a distancia, en los foros de especialistas en temas bélicos surge la preocupación por lo que pasará cuando China o algún otro país con potencial bélico-industrial y tecnológico suficiente desarrolle sus propios drones.

Otra gran pregunta es: si EEUU usa drones por ser un arma “altamente efectiva y relativamente barata” , qué garantiza que Norteamérica no pueda sufrir un ataque con armas similares?

Hoy en día ya existen en el mercado versiones civiles comerciales del concepto de los Drones completamente accesibles al bolsillo promedio. Cargarlos de algún explosivo, bacteria o veneno mortales no representa en teoría ningún problema técnico insalvable para quien reclame el “ojo por ojo, diente por diente”.

El tercer gran argumento contra el uso indiscriminado de drones asesinos es que en la práctica su resultado ha sido el aumento del resentimiento de los pueblos atacados por drones, y  esto a su vez ha llevado a más y más personas a las filas de las organizaciones radicales, alimentando el monstuo del terrorismo con sangre nueva.

Barack Obama pretende salir de Afganistán, de una guerra de ocupación que ya le resulta demasiado cara a la sociedad americana, pero mantiene funcionando centros de detención y tortura tan desacreditados como Guantánamo, y cientos de cárceles secretas por todo el mundo. Ante las críticas y denuncias por las detenciones sin juicio y la tortura de prisioneros, la brillante respuesta son los drones, robots voladores asesinos que han matado extraterritorialmente a miles en Afganistán, Yemen y Pakistán. , entre los muertos se reconocen al menos cuatro   ciudadanos norteamericanos ejecutados sin juicio alguno, y varios cientos de civiles inocentes, casi doscientos de ellos niños y adolescentes. Son parte de las “estadísticas” reales del presidente Obama quien, en 2009 al principio de su primer mandato, recibiera el premio nobel de la Paz….  

Ver Video: Pulso Terrorismo 3/4 Entrevista Raúl Fajardo corresponsal de guerra.

Publicado el 28/05/2013

En Pulso formula entrevista a Raúl Fajardo sobre sus experiencias en Afganistán, Irak y Chechenia como corresponsal de guerra. Testimonio de un mexicano sobre las guerras de invasión y ocupación norteamericana y el financiamiento al terrorismo.

http://www.youtube.com/watch?v=RDjJoASNgBU