La Comisión Interamericana de Derechos Humanos las guardó desde 1976. Son más 130 imágenes de los cuerpos de “desaparecidos” arrojados al Río de la Plata durante la Dictadura.

Tras 32 años de permanecer bajo llaves, salieron a la luz las fotos de las víctimas de la última dictadura militar que fueron arrojadas vivas al Río de la Plata entre 1976 y 1979, un crimen que las Fuerzas Armadas aún se niegan a reconocer.

Este jueves, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha desclasificado las imágenes de víctimas de los “vuelos de la muerte”, equivalente a la “solución final” de los nazis del III Reich alemán.

Militantes de agrupaciones armadas y opositores políticos que estaban prisioneros fueron arrojados vivos al río desde aviones de la Armada, la Prefectura (policía de costas) y el Ejército de tierra. Pero a veces las mareas devolvían los cadáveres a la costa.

Según informó el diario español El Mundo, las fotos corresponden a 20 cadáveres aparecidos en las playas de Uruguay entre 1976 y 1979. Y se presume que fueron hechas por peritos de las fuerzas armadas o la policía de Uruguay. Todos los cuerpos tenían ataduras en las manos y los pies con cintas y cables. En la piel lucían señales de torturas con “picana”, cuando se les pasa electricidad por el cuerpo.

El cadáver de una mujer, que tenía pintadas las uñas del pie, presentaba lesiones de violación, vaginal y anal. Fue encontrado en la uruguaya Laguna de Rocha, con salida al mar, el 22 de abril de 1976.

Otra mujer tenía entre sus ropas un documento de identidad, que mencionaba la fecha de nacimiento en 1954. Y algunos de los cuerpos guardaban en los bolsillos monedas y billetes de esa época en Argentina.

La prueba irrefutable de los “vuelos de la muerte”, algo negado hasta ahora por las fuerzas armadas, salió a la luz en 2005 cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó unos cadáveres aparecidos en 1977 en la costa bonaerense.

Se trataba de la fundadora de Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor de Devincenti, sus compañeras Esther Ballestrino de Careaga, María Ponce de Bianco y Angela Aguad y la monja francesa Leonie Duquet, que habían sido secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre. Los cadáveres aparecieron seis días después en las playas de Santa Teresita, arrastrados por la corriente marina, y fueron inhumados como NN en el cementerio de General Lavalle.

Fotos de las víctimas que fueron arrojadas vivas al Río de la Plata durante la última dictadura militar.