por Carlos Medina Viglielm

El descontento de la población europea en general respecto a la política, reflejado en la estadística que mostramos más abajo, es la consecuencia de la mala gestión, pero también de la impunidad con que se mueven los políticos que se encuentran en el poder.

Clara muestra de ello es España, donde se “investigan” casos de corrupción a lo largo y ancho de la administración, con muy pocos o casi ningún político condenado por ello.

Descontento también por el bochornoso abandono de banderas protagonizado por quienes se llaman socialistas, con el fin de alcanzar o permanecer en cargos de gobierno. Porque la derecha no tiene “la culpa” de crecer. La derecha avanza en la medida que quienes se llaman “de izquierda” hacen poco o nada por contenerla.

El ejemplo más claro se da también en España, donde a pesar de que el PP ha gestionado muy hábilmente una brutal rebaja de derechos y sueldos de los trabajadores, para pagar la crisis que desató la burbuja inmoviliaria provocada por empresarios inescrupulosos bien representados por el propio PP, éste ha sido seguido de cerca por el llamado Partido Socialista Obrero Español, a la hora de celebrar “acuerdos de Estado”. Los dirigentes del PSOE señalan al PP con una mano y con la otra firman acuerdos con él.

Sobreviene la apatía, aquello de “todos los políticos son iguales”, y la abstención de participar. De ellos sacan ventaja los que siempre andan por ahí agazapados: los fascistas, los neonazis, los xenófobos, los racistas, todos ellos azuzados por políticos inescrupulosos que alimentan el fuego que provocan la frustración y el descontento.

Tasas de abstención en las europeas 2014“Aún esta fecundo el vientre que engendro la bestia inmunda”, diría Bertolt Brecht refiriéndose al nazismo. Sí, y lo estamos viendo resurgir a lo largo y ancho de Europa. Las recientemente celebradas elecciones al Parlamento Europeo, lo han dicho a las claras ¿Es cuestión sólo de los europeos? NO. De ninguna manera. La cuestión, que es de vida o muerte, nos concierne a todos en este pequeño planeta. Tenemos que detener a la derecha depredadora y tenemos que señalar y desplazar a la izquierda renunciante.

Pero en particular nos corresponde a aquellos que tenemos la suerte o privilegio de conocer la historia, y que disponemos de tiempo para pensar y obrar, sin que nos acose el drama de la obtención de comida, como les pasa a unos dos mil millones de personas o más. El que intente presentarse como “apolítico”, solo estará favoreciendo a la derecha. Malos tiempos. Arriba de todo, un enorme circo en ciernes…

Apolítico de Bertolt Brecht