Desde el triunfo del comandante Hugo Chávez en 1998, gran parte de los pueblos de Nuestra América, por la vía electoral, han logrado asumir el gobierno con una clara propuesta anti liberal y autonómica que abriera el camino hacia una verdadera independencia y justicia social. Ante este “cambio de época”, como le llamó el presidente Rafael Correa, la contraofensiva oligárquico- imperialista no ha cesado en atacar por todos los medios, legales e ilegales, a los gobiernos de avanzada  con el propósito de salvaguardar sus grandes intereses y privilegios obtenidos gracias a las políticas de las pasadas dictaduras cívico-militares o por parte de los gobiernos conservadores que las sucedieron.

Esos ataques de las derechas nacionales e internacionales condujeron a golpes de estado, como los que se concretaron en Honduras y Paraguay, así como los que intentaron y fracasaron en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En los últimos años se han  acentuado las acciones desestabilizadoras en la región, mediante campañas mediáticas, acaparamiento de productos y alimentos, en el marco de llamada guerra económica, así como la instigación a manifestaciones violentas hasta  llamados descarados a  golpes de estado.  Estas acciones se han dado con más intensidad en Argentina, Ecuador e implacablemente contra el gobierno bolivariano de Venezuela, país donde se encuentran las mayores reservas petroleras del planeta.

 Desde el triunfo de Dilma a fines de 2014, para un segundo mandato en Brasil, -país con la mayor superficie, más poblado de la región y siendo la cuarta economía mundial- la derecha y el imperialismo han lanzado una descomunal campaña desestabilizadora con el propósito de derrocar al gobierno legítimo.

El día de hoy, 20 de agosto, en respuesta a esa campaña destabilizadora, el Partido de los Trabajadores ( PT) de Brasil ha convocado a una gran movilización popular en las ciudades más importantes en apoyo a su gobierno, donde participarán varios movimiento sociales y millones de brasileños.

En cuanto a la solidaridad internacional, desde México enviamos un saludo y apoyo solidario al PT de Brasil, a Lula y al gobierno de Dilma, con la seguridad que su pueblo tendrá la capacidad y fuerza política para enfrentar y vencer la embestida oligárquico-imperialista.

La defensa de la democracia en Brasil constituye la defensa de los procesos autonómicos  emprendidos en los países de Nuestra América por su integración y hacia una verdadera independencia y justicia social.

 COORDINADORA MEXICANA DE SOLIDARIDAD CON VENEZUELA

MOVIMIENTO DE SOLIDARIDAD NUESTRA AMÉRICA

GRUPO DE FRENTEAMPLISTAS EN MÉXICO POR LA IZQUIERDA

 México, 20 de agosto de 2015

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