Por Carlos Medina Viglielm

El diario Público de Madrid del 28/8, da cuenta del terrible hallazgo en una carretera europea: “Cuatro niños, entre los 71 refugiados muertos en el camión de Austria. Las autoridades creen que procedían de Siria, ya que se ha encontrado un ‘documento de viaje’ de esta nacionalidad en el interior del camión.”

Abandonados a su muerte, con un método de asesinato colectivo similar al utilizado en primer término por los nazis, 71 personas terminaron así su camino en busca “de un mundo mejor”.

Frente a este hecho terrible los “líderes” europeos, encabezados por Angela Merkel dicen sentirse conmovidos y condenan la actividad inescrupulosa de “las mafias”, traficantes de personas. Pero ¿Quiénes son los principales mafiosos?

Bajo el título de “Crisis de los refugiados”, los “grandes medios” difunden en estos días las dramáticas escenas protagonizadas por cientos de miles de personas que buscan refugio en Europa, huyendo del hambre y de las guerras. La cifra estimada de los que han perecido en diversos naufragios en el Mediterráneo este año y que va en rápido ascenso, parece ser hasta el día de la fecha de unos dos mil setecientos. No se tienen en cuenta los naufragios de embarcaciones menores que seguramente han desaparecido en la travesía sin dejar rastro. ¿Qué procedencia tienen los cadáveres que diariamente aparecen en las costas de varios países? No se sabe.

La crisis es considerada como la peor desde la Segunda Guerra Mundial. Pero se habla de “crisis de los refugiados”, como si éstos hubieran surgido como hongos después de un día de lluvia, cuando en realidad se sabe perfectamente qué es lo que ocasiona el ya, sin ninguna duda, éxodo imparable. La crisis debe llamarse “Crisis del capitalismo” y no otra cosa. Lo que sucede, este caos humanitario incontrolable, es simplemente resultado de las políticas de saqueo y de guerra con los mismos fines que principalmente llevan adelante los Estados Unidos de Norteamérica en la zona de Medio Oriente, con el apoyo de sus socios belicistas encabezados por el Reino Unido.

Los muros de la vergüenza

El gobierno español, con una larguísima historia de conquistas y consecuentes saqueos también en Africa, construye en Melilla una valla de alambres de púas cada vez más alta, cuantos más subsaharianos se acercan a ella para traspasarla, los israelíes ya han construido la suya de hormigón armado en Gaza, Hungría ha comenzado con otra para evitar la actual marea humana desde el sur, mientras franceses e ingleses se reparten el “control” de la boca del túnel en Calais. Todo esto mientras el energúmeno de Donald Trump promete en Estados Unidos de América el muro más alto en la frontera con México.

Son la versión moderna de los muros que construían los llamados caballeros feudales o “nobles”, para salvarse de los ataques de otros “caballeros nobles” pero también de la ira de los campesinos explotados al extremo. Siempre arrogándose el derecho de proteger sus bienes, y siempre se ha tratado sin duda de bienes mal habidos, producto de la conquista y ocupación violenta de territorios, la explotación y la estafa descarada de las masas trabajadoras, todo ello bajo la protección -en particular-, de la Iglesia Católica (gran acumuladora de bienes mal habidos).

Que agradezcan los Europeos la existencia del muro del Mediterráneo que si no, la historia sería otra.

Diario Público de Madrid 28/8: “La extrema derecha avanza en Europa al ritmo que crece la xenofobia.  Desde Francia hasta Suecia, los partidos xenófobos, que juegan al euroescepticismo, coinciden en un férreo bloqueo a la inmigración, deportaciones, recorte de derechos y aumento de la represión contra los migrantes. Las encuestas y las elecciones confirman su alza mediante un mensaje patriótico que prima a nacionales frente a extranjeros.”

¿Cuánto falta para que se instalen nuevos campos de concentración? ¿Cuánto falta para que reinauguren el campo de Auswitch?‎

Agreguémosle a estos datos que tendrían que hacer sonar las señales de alarma alrededor del mundo, pues el monstruo del nazismo resurge con más y más fuerzas, el hecho del éxito en la campaña electoral del multimillonario Donald Trump en los Estados Unidos de América. Muy posiblemente se convertirá en candidato a la Casa Blanca. Si llega a la presidencia, ¡Sálvese quien pueda!

El tiempo apremia. Las fuerzas de izquierda, las fuerzas humanistas y ecologistas del mundo necesitan –es una cuestión de vida o muerte-, aunar esfuerzos para que la humanidad no caiga por el precipicio al que nos conduce la sinrazón, la extrema maldad del capitalismo.