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por Carlos Medina Viglielm

Siguiendo el camino que abriera hace pocos días el partido colorado, una de cuyas figuras más prominentes, Julio María Sanguinetti, estuviera hace pocos días en Madrid, apoyando con su presencia a Felipe González, en la conspiración contra Venezuela, un integrante del partido Nacional, y uno de los más activos soportes del golpismo en Venezuela como es Jaime Trobo, propuso que el Parlamento uruguayo envíe a Venezuela una delegación plural de observadores del proceso electoral.

Trobo aseguró que todos por igual deben participarJaime Trobo

El partido Nacional o Blanco, emitió una “resolución” ante la situación de “inestabilidad política y de falta de garantías para el libre ejercicio de las actividades políticas en la República Bolivariana de Venezuela, Estado integrante del MERCOSUR”.

Blancos y colorados, los dos partidos autodenominados “fundacionales” en el Uruguay, con claras inclinaciones hacia la ultraderecha-golpista, con una larga trayectoria de apoyo a los militares responsables de crímenes de Lesa Humanidad en tiempos de dictadura, y que han por otra parte, apoyado abiertamente a los golpistas venezolanos como el alcalde de Caracas Antonio Ledezma o el incitador de los desórdenes callejeros, las “guarimbas” Leopoldo López, políticos presos responsables en todo caso, de la inestabilidad que pueda haber en el país hermano, reclaman, como otros políticos de la derecha latinoamericana, la asistencia de observadores en el proceso electoral venezolano.

Estos políticos de larga vida parasitaria en el Parlamento uruguayo, sostienen además “Que en la actualidad se verifican actos de gobierno que revisten las formas de persecución y acoso a ciudadanos y organizaciones que disienten con la política de la administración”.

La Revolución bolivariana ha tenido que lidiar con este tipo de personajes, que defienden a ultranza los supuestos derechos que establece la “ley de libre empresa” del sistema capitalista, que da la “libertad” de apropiación indebida de riquezas y la explotación alevosa de la clase trabajadora. Estos supuestos adalides de la democracia, no defienden otra cosa que los privilegios mal habidos, evadiendo la justicia verdadera, gracias a que cuentan con leguleyos y jueces pertenecientes a la propia clase rica, que no solo interpretan las leyes en beneficio propio, sino que primero las redactan, para que sean aprobadas por políticos corruptos, encaramados en los parlamentos. Políticos corruptos, como los uruguayos Julio María Sanguinetti o Jaime Trobo.

Vienen tiempos difíciles para la hermana república bolivariana. Hasta ahora los políticos corruptos no han logrado vencer a la Revolución bolivariana, pero sus amos en los EUA, siguen queriendo apropiarse de las riquezas petrolíferas de Venezuela. Y para ellos el fin justifica los medios. Los pueblos del continente deben estar alertas.

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