Etiquetas

, , , ,

El Apóstol José Martí

por Carlos Medina Viglielm

Hace casi 121 años José Martí, el Apóstol Cubano escribía a su entrañable amigo mexicano Manuel Mercado, la que sería su última carta. Carta inconclusa pues balas españolas segarían su vida al día siguiente de la fecha.

En esa carta Martí dejaba un magistral legado a los latinoamericanos, resumiendo lo que sabía y pensaba acerca de los Estados Unidos de América, y de las intenciones imperiales para con “Nuestras Tierras de América”.

En el día de mañana, el presidente de los Estados Unidos de América Barack Hussein Obama llegará a Cuba en una visita seguramente memorable. Esta visita se produce tras el restablecimiento de relaciones entre ambas naciones, relaciones interrumpidas por causa de las intenciones de los EUA de controlar los destinos de Cuba como nación, intenciones rechazadas de plano a partir del 1ro de enero de 1959 por el pueblo cubano, a cuyo frente estaba el principal heredero de Martí: el Comandante Fidel Castro.

El gobierno de los EUA ha restablecido relaciones con Cuba pero no ceja en sus intenciones de dominio y tampoco muestra estar dispuesto a devolver el territorio de Guantánamo, que ocupa ilegalmente desde hace más de 100 años. Hace 121 años José Martí escribía:

Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895

Señor. Manuel Mercado.

Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir: (…) ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para logradas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias pª alcanzar sobre ellas el fin.

Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos, —como ese de Vd., y mío,— más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia, (…). Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas;— y mi honda es la de David.

¿Qué se puede esperar del pueblo cubano respecto a su destacado visitante?

Sin ninguna duda hará gala del pensamiento de Martí, quien decía:

Cultivo una rosa blanca
En julio como en enero
Para el amigo sincero
Que me da su mano franca
Y para el cruel que me arranca
El corazón con que vivo
Cardo ni oruga cultivo
Cultivo una rosa blanca.

Anuncios