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Ante la aprobación del juicio político votado por el Senado de Brasil,

La Mesa Política del Frente Amplio, EXPRESA:

El miércoles pasado el Senado brasileño ha dado un paso más en el quiebre institucional, al votar la habilitación del juicio político y separar a la Presidenta Dilma Rousseff del ejercicio de la Presidencia por 180 días.

Utilizar el mecanismo de juicio político (o impeachment), instrumento jurídico previsto en muchas constituciones, sin fundamento jurídico, respeta las formas pero no el contenido de la disposición constitucional, por lo cual violenta la voluntad ciudadana y la propia norma constitucional, y nos permite hablar de Golpe de Estado parlamentario, dado que se somete a juicio político a una Presidenta sobre la cual no pesa ninguna acusación por actos de corrupción, ni ningún crimen de responsabilidad. Reiteramos que la mayoría de los parlamentarios que llevan adelante esta destitución están acusados de corrupción ante la justicia, siendo parte de un sistema político históricamente corrupto.

El objetivo de la derecha brasilera, de su elite económica, con el apoyo de los grandes medios de comunicación y sectores del Poder Judicial, es separar a la Presidenta Dilma Rousseff y al Partido de los Trabajadores (PT) del Gobierno para retomar el control político y económico de Brasil. Objetivo que no pudieron alcanzar a través del respaldo popular expresado en las urnas, y que intentan concretar con la destitución definitiva de la Presidenta Dilma Rousseff.

Quienes por este procedimiento acceden al gobierno de Brasil son los que siempre hicieron recaer la crisis sobre los trabajadores y los sectores históricamente postergados del Brasil, a quienes el Gobierno del PT atendió con particular preocupación. Está en riesgo la continuación de múltiples planes sociales dirigidos hacia los más desamparados, hacia la población más carenciada del país.

Este objetivo es respaldado por los grandes centros de decisión a nivel mundial que en una situación de crisis global pretenden controlar las decisiones políticas y económicas en distintas regiones del mundo, entre ellas en nuestro Continente.

Un Gobierno como el instalado en Brasil sólo profundizará la inestabilidad política y económica a nivel regional, con consecuencias que repercutirán en la región y en nuestro país.

Ante ello una vez más denunciamos la situación que vive el hermano país vecino y manifestamos la solidaridad con la Presidenta Dilma Rousseff , con el Partido de los Trabajadores y con el pueblo brasileño.

Montevideo, 13 de mayo de 2016

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