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Por Carlos Medina Viglielm

En diversas oportunidades he expuesto mi opinión acerca del FA, remarcando las carencias de la organización en cuanto a la lucha ideológica y más que eso, la desgraciada mimetización de la fuerza política con los partidos de la derecha. Por supuesto que no soy el único que ha hecho tales señalizaciones. La caída evidente en la cantidad de adherentes que tiene el FA habla claramente de ello, lo cual resulta ser muy doloroso para muchos, incluyéndome.

También he expresado más de una vez que,  la falta de claridad ideológica del FA, se suma a la larguísima y esmerada campaña llevada adelante por la derecha de rebajar, por todos los medios a su alcance, la capacidad crítica de la población, en gran medida por medio de la disminución del nivel cultural de la gente, por estrangulación de los recursos de la enseñanza pública, o por bien diseñadas “reformas”, lo cual no ha sido privativo de nuestro país, sino un método usado exitosamente a nivel global: los maestros argentinos, españoles y franceses se quejan de lo mismo.

Según el periodista Claudio Paolillo:“Filgueira (Fernando, ex subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura), mencionó algunos datos mayores: a) 60% de los adolescentes no terminan secundaria; b) Uruguay es, después de Guatemala, Honduras y Nicaragua, el país con menor tasa de egreso en toda América Latina y el Caribe; c) 30% de los muchachos no completan el Ciclo Básico.”

Quien suscribe, comenzó a alertar sobre estos hechos en el año 2005 siendo docente de la Universidad del Trabajo, en una serie de artículos que publicó el semanario Voces (entonces Voces del FA), bajo el título de “La verdadera herencia maldita”. Cuando hemos entrado en el tercer período de gobierno del FA no podemos hablar de la “herencia”, sino de una gran burrada, que no es otra cosa, cuando se administra en forma tan necia el futuro de la nación, la formación de las nuevas generaciones. Astori en su primer mandato como Ministro de Economía les exigió exclusividad a los recaudadores de impuestos y les premió con buenos sueldos pero “se olvidó” de los maestros.

José Martí dijo “Ser cultos para ser libres”. Las derechas a nivel continental y en particular en nuestro país entendieron perfectamente la idea, promoviendo lo contrario. Las jerarquías del FA, en lugar de combatir el notorio descenso en los niveles de aprendizaje, instrumentaron en la Enseñanza una paulatina rebaja en las exigencias hacia los alumnos, con el fin de llenar las estadísticas de promoción, lo cual ha resultado en una masificación de analfabetos funcionales, los Ni Ni, solo capaces de apreciar al futbol, el hiper promovido deporte en sustitución a la cultura.

Todo esto ha resultado en que a las derechas, “se le ha hecho el campo orégano”. La “izquierda” dice gobernar para las grandes mayorías pero (PERO), más allá de una mejora en la redistribución de los recursos, sigue defendiendo a rajatabla el statu quo, la injusta, irracional y tantas veces criminal “democracia de mercado”. Uno de los más connotados “líderes” de la izquierda Uruguay, el ex presidente José Mujica llegó a decir en el 2011 “No matemos la gallina de los huevos de oro que es la inversión”. Increíblemente, para el ex líder guerrillero, la “gallina de los huevos de oro”, no han sido los trabajadores, sino sus patrones explotadores. Ya desde el primer año de gobierno del FA se fueron “aclarando” las cosas, al tiempo que la coalición de “izquierdas” fue perdiendo simpatías.

Otro de los “síntomas” notorios del aggiornamiento de los líderes de izquierda, por no decir viraje a la derecha, que tiene que ver con la esencia misma del proyecto político, y que ha herido en lo más hondo a los veteranos simpatizantes del FA,  ha sido la dudosa dirección que se ejerció sobre las Fuerzas Armadas, cuyas figuras máximas, desde el comienzo mismo del gobierno del FA dejaron en claro a quienes defendían, mediante actos clarísimos de insubordinación. El primero de ellos, el 14 de abril de 2005, al realizar el acto de homenaje a los considerados como “Caídos en la defensa de las instituciones”. La ministra de Defensa Azucena Berrutti ordenó que el acto no se hiciera, pero sí se hizo.

Los ejércitos han sido creados desde el principio, reitero, para defender el poder de aquellos que no siempre lo ostentan, los dueños de la riqueza,  defender en definitiva y a sangre y fuego si es menester, el sistema de distribución de los recursos y en beneficio de quien o quienes. Lo demás es puro cuento. Es tan inútil como irresponsable por parte de quienes se dicen de izquierdas, que a los objetivos concretos y mil veces probados de las Fuerzas Armadas y en particular las de Uruguay, se les agreguen otros, supuestamente principales y honorables, como la defensa de la integridad nacional, la defensa de las fronteras, u otras. Esos son aspectos puramente secundarios presentados como lícitos pour la galerie.

En Uruguay, el no haber asumido realmente el mando sobre las fuerzas Armadas, el haber dado libre albedrío a los jefes militares, respetuosos continuadores del golpismo, ha sido sin ninguna duda, el principal puntal a la impunidad vigente: una vergüenza histórica.

Muchas veces dirigentes del FA han manifestado que los actuales integrantes de las FFAA no tienen nada que ver con la dictadura. La tropa rasa puede ser, pero los mandos, han manifestado ser seguidores del golpismo en incontables oportunidades, bien en sus ilegales discursos o bien en actos de homenaje a los criminales procesados por crímenes de Lesa Humanidad. Lo que tendrían que haber hecho los dirigentes del FA desde un primer momento, es aclararles la historia a las tropas, reclutadas como se ha hecho lógica e históricamente, entre varones desocupados y de muy poca escolarización. Tendrían que haber descubierto la mentira de una “guerra” que no fue tal, sino la imposición, a sangre y fuego de la profundización de la explotación de los trabajadores y la subordinación total a los planes imperiales.

El gobierno y en particular los ex jefes guerrilleros, tendrían que haber ido a hablar con la tropa, incluso la de los cuerpos policiales -y no hablo de adoctrinarlos-, (tuvieron autoridad formal para instrumentarlo),  pero no fueron, a contarles la verdadera historia no solo de Artigas, sino de Bolívar, de Martí, del Che y de tantos luchadores revolucionarios del continente que dieron sus vidas por la justicia hacia las grandes mayorías; tendrían además que haber empezado por un acto -que en algún momento habrá que hacer-, de desagravio al uniforme que les heredó Artigas, que sigue todavía, a más de cuarenta años de los hechos, manchado con la sangre de los prisioneros indefensos, masacrados en las cámaras de tortura.

No sólo no pasó eso, sino que uno de los principales jefes guerrilleros, puesto a Ministro de Defensa, satisfizo al fin sus anhelos de mando militar y se puso al servicio no solo de los militares golpistas, sino de sus superiores en el Pentágono, haciendo participar a efectivos de las Fuerzas Armadas, vergonzosamente, en la ocupación de un país hermano como es el caso de Haití, sin que el jefe de las fuerzas Armadas, el propio presidente de la República pusiera reparos. La fuerza política a la cual pertenecen ambos funcionarios, el FA se fue, con honrosas excepciones, al mazo.

Tal vez no sea, gracias a la desideologización masiva, el elemento que la población de Uruguay tenga más claro pero, la mantención de unas Fuerzas Armadas que defendieron y defienden el sistema de administración vigente, el sistema que beneficia a los grandes capitalistas en perjuicio de los trabajadores, que es el sistema que defienden los líderes de la derecha como el franquista Mariano Rajoy y su banda, el corrupto de Mauricio Macri (cipayo de pura cepa), la banda de delincuentes que sacó a Dilma Rousseff del gobierno, la tropa de delincuentes que quieren voltear el gobierno de Venezuela para devolverle el petróleo de ese país a los yanquis, es una de las muestras más fuertes de la derechización del FA.

Pero hay otras “perlas” en el collar, sin llegar a mencionar ni los gestos presidenciales de amistad con el Imperio, ni el olvido de la nacionalización de la banca y la reforma agraria, “perlas” que los adherentes del FA pueden tener en mente a la hora de votar (o no).

¿Afectarán la elección, los ataques de que han sido objeto maestros y profesores por  reclamar mayores recursos para la Enseñanza, mientras los “dirigentes” del FA en el Parlamento se votan aumentos alevosos de sueldo con el cuento del “servicio a tiempo completo”, o gozan de retiros de más de 120 mil pesos por mes tras no haber sido elegidos?

¿Afectará en los votantes la inversión en puestos y recursos policiales posponiendo lo que hay “gastar” en escuelas o en los “centros de reclusión de menores?

¿Se olvidan los convocantes a la elección que la gente sabe que lo que se tenga que invertir en policías es lo que no se invirtió en escuelas?

¿No afectará el ánimo de los votantes el hecho de permitir que los dueños de la llamadas “mutualistas” ganen un millón de pesos por mes de “sueldo” lucrando con la salud de la población, mientras se posponen los “gastos” para mejorar las instituciones de Salud pública?

¿Estarán dispuestos a votar nuevas autoridades para el FA los que han visto cómo el gobierno promueve el juego de azar con objetivos recaudadores provocando en muchos la ludopatía?

¿Qué harán el día de la votación todos aquellos que han visto como desde el gobierno se promueve la privatización paulatina (y subrepticia), de diversos servicios hasta ahora estatales con planes de “participación público-privada”, burlando lo decidido en el referéndum de 1992 contra las privatizaciones?

¿Qué harán ese día los miles y miles de usuarios que se quedaron sin ferrocarril y que han visto cómo se da preferencia al transporte privado carretero dejando el sistema ferroviario en ruinas en perjuicio de la población y del medio ambiente, olvidado el FA de las promesas de inversión?

¿Qué interés tendrán en votar todos los uruguayos que han visto como se permite la super explotación malintencionada y contaminante del territorio del país en beneficio a los “grandes productores” de soja o de madera para pasta de celulosa, beneficiando a los “grandes inversores” que mintieron con los “miles de puestos de trabajo”?

¿Qué expectativas pueden tener los adherentes del FA que han visto como el gobierno, o más exactamente el Ministro de Economía Danilo Astori le cerró el paso a la fundación de  instituciones reguladoras de precios (que existieron bajo gobiernos de derecha), en beneficio del consumo popular como fueron el Frigorífico Nacional y Subsistencias?

¿Qué interés en votar pueden tener los que fueron obligados a inscribirse en las llamadas Administradoras de Fondos de Ahorros Previsionales (AFAPS), la Estafa de Estado más grande de la historia del Uruguay, impuestas en 1996 bajo el gobierno de Julio María Sanguinetti cuando el gobierno del FA las mantiene hasta hoy?

Cuando el FA asumió el gobierno ya hubo quienes pensaron que lo que haría la coalición de izquierdas sería administrar mejor el capitalismo, y lo dijeron. Muchos se enojaron. Pero fue mucho peor que eso. Queda cada día más claro que lo que se utilizó no fue un método escalonado de llegar al socialismo, sino justamente una manera de alejarse del mismo, de abandonarlo. Y eso no denota otra cosa que un cambio ideológico, del cual por supuesto los dirigentes del FA no quieren hablar. Muy posiblemente ese cambio sea el fruto o consecuencia de una derrota ideológica de muchos años atrás. ¿Acaso en el ’72?

Hay algo que adquiere un carácter simbólico respecto a las obras llevadas adelante por el gobierno del FA, en este caso en el departamento de Montevideo y es la “modernización” de la avenida Garzón, una de las tres principales vías de entrada a la Capital. La pretensión fue supuestamente, agilizar el tránsito pero, quienes utilizan esa vía le llaman, con razón, “el atasco de Garzón”. En esa avenida, pésimamente diseñada, se anularon la mayoría de los virajes hacia la izquierda.

El 24 de este mes, los adherentes del FA votarán nuevas autoridades. Será una prueba de vida. Que los ”dirigentes” del FA no se hagan ilusiones. No alcanzarán -de ninguna manera-, las explicaciones de “gran victoria a pesar de” que darán los obsecuentes.

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