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Por Carlos Medina Viglielm

Brasil

31 de agosto de 2015, cerca de Brasilia, distrito Federal, Brasil (tomado de FB) Una mujer blanca, con la bandera de los EE.UU. al fondo, con un fusil de asalto R15 en una mano y la biblia en la otra, son señales de defensa de la paz. Si fuera una mujer árabe, con bandera de Palestina, Líbano o Sahara, un fusil y el Corán, ¡sería un claro sinónimo de terrorismo!

Nadie puede afeitar tu cabeza sin que tú lo sepas (Dicho Malawi)

El Imperio no obstante ha recuperado terreno dentro de lo que considera su “patio trasero”. La victoria de Mauricio Macri en Argentina y el golpe de Estado contra Dilma Roussef, han sido jugosas “victorias” para la Casa Blanca. Las naciones latinoamericanas representadas en el ALBA y en la UNASUR han manifestado sus anhelos de que Latinoamérica sea un continente de Paz. Pero, ¿Qué intenciones tiene el Imperio para con el territorio “recuperado”?

Si los principales productos de la industria norteamericana fueran coches o bicicletas, sabríamos que, a partir de las leyes que impone la “democracia de mercado”, los latinoamericanos andaríamos más en “carro” o nos sumaríamos a los ambientalistas. Pero, no es el caso. El principal producto de exportación de los EUA es la guerra.

Y las guerras, que consumen armas fabricadas por los norteamericanos o por sus “aliados” más cercanos, se promocionan como cualquier pasta dentrífica o perfume, con las más desarrolladas técnicas de publicidad.

¿Enemigo?

El actual “enemigo” a nivel global es el terrorismo. Un buen enemigo, un enemigo con capacidades de ofrecer un buen espectáculo de guerra, buenos titulares en la CNN y en el resto de la ”gran prensa”. Ha sido financiado, armado y entrenado para ello, por los mejores instructores de los Estados Unidos de América, en los más remotos “rincones oscuros” del mundo: Afganistán, Iraq, Libia o Siria, con el fin de mantener encendidos los conflictos que consumen armas y munición, producidas éstas en los “laboratorios” diseminados a lo largo y ancho de la Unión.

Latinoamérica había dejado de ser escenario de conflictos con la excepción de Colombia, país que ha procesado un largo pero al parecer positivo proceso de paz. Pero la paz no es negocio para el Imperio. La “reconquista” de territorio en América del Sur, tras la destrucción social implementada en Centroamérica (Honduras, El Salvador, México), conduce a nuevos escenarios de guerra.

El gobierno del cipayo Mauricio Macri le concedió al Imperio la posibilidad de establecer bases militares en dos regiones estratégicas del continente: Ushuaia, cerca de la Antártida y en Misiones, en el norte del territorio argentino, sobre la zona de la triple frontera (Argentina , Paraguay y Brasil). Elsa Bruzzone, especialista en temas de geopolítica manifestó al respecto que “lo que buscan (los yanquis), es cerrar el cerco sobre todos los recursos naturales que tenemos en Nuestra América. Las bases militares, cubiertas y encubiertas, que ha instalado en Centroamérica y el Caribe, sumadas a las que tienen en Colombia, Perú, Chile, Paraguay, junto a la base militar de la OTAN en Malvinas más el destacamento británico en las Islas Georgias cierran el cerco sobre todos nuestros recursos naturales y reafirman su presencia en la Antártida”.

Fabricando el monstruo

Antes de que las bases se instalen se hace necesario la justificación, para contentar a despistados y “apolíticos”. Hace tres días fueron detenidos en Brasil diez supuestos yihadistas brasileños. La “noticia” llegó con el auspicio del gobierno golpista de Michel Temer. Según informó el ministro de Justicia brasileño, Alexandre de Moraes, los detenidos “tendrían planes de realizar atentados terroristas” en momentos de la celebración de las olimpíadas. Se anuncia también que los detenidos no tienen ni armas ni municiones pero, “tendrían planes de adquirirlos”. Las únicas “pruebas” exhibidas, son los titulares de “los medios”. Según el sitio de la BBC, los detenidos “intentaron ponerse en contacto” con el llamado Estado Islámico o sea, lo que se dice es un tremendo bluf publicitario para enardecer incautos, hecho muchas veces antes e incluso mejor.

Casi simultáneamente se conoce que una empresa israelí, (hace ya tiempo que israelíes vienen tomando posesión en diversos lugares al sur de Chile), tomará las riendas en Paraguay, de la administración del agua potable. O sea, los israelíes harán negocios con el agua potable de ese país (gobernado por otros golpistas), y tendrán asegurada su “estadía” por la base yanqui en la zona, zona en que se encuentra uno de los acuíferos más importantes de la tierra, el Acuífero Guaraní.

Parece que se cumplirá la máxima latina que dice: “Si vis pacem, para bellum”, Si quieres paz, prepárate para la guerra.

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