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El ajusticiamiento de Somoza

por Orlando Salerno

Pasaron 34 años del atentado en el que murió el dictador nicaragüense Anastasio Somoza en Asunción, a manos de un comando guerrillero argentino, que el 17 de septiembre de 1980 puso a Paraguay en las portadas del mundo y ridiculizó a la seguridad stronista.

Pasadas las 10:35 AM del 17 de septiembre, un escuadrón guerrillero urbano, interceptó el Mercedes Benz blanco que trasportaba a Somoza, a su asesor financiero estadounidense Joseph Baittiner y finalmente, al chofer del último dictador nicaragüense, César Gallardo, quien manejaba por la avenida España, (antes conocida como ‘Generalísimo Franco’, en honor al dictador español) a la altura de las calles América y Venezuela., lugar donde fueron el blanco del grupo armado.

Los utensilios utilizados por el comando para ejecutar dicho golpe mortal, fueron una ametralladora M-16, una bazuka y siete personas que hicieron el trabajo de inteligencia (tres mujeres y cuatro hombres), todos ellos encabezados por el guerrillero Enrique Gorriarán Merlo alias ‘Ramón’, que militaba en las filas del Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, que combatía en la Argentina durante los años 70, hasta que se dio la muerte de su líder, Mario Roberto Santucho, durante un enfrentamiento con un grupo de tareas de la Dictadura Militar Argentina, en julio de 1976. Este hecho hizo retroceder a los del ERP, quienes huyeron de su país al exilio (los que pudieron) y uno de ellos era Gorriarán Merlo, quien fue a Nicaragua, donde se estaba por gestar la Revolución Sandinista, que lograría vencer a la Guardia Nacional y así tumbaba al último dictador de la dinastía Somoza, que duró de 1937 a 1979.

LA SAGA DE LA FAMILA SOMOZA EN NICARAGUA

La dictadura somocista comenzaba a finales de los años treinta, pero la maniobra comenzaba mucho antes, mediante el General Anastasio Somoza García, cabeza de la familia que se sentaría en el trono dorado del poder, por encima de su pueblo y por más de 40 años. El mismo comenzó su carrera política siendo Cónsul de Nicaragua en Costa Rica, Ministro de Relaciones Exteriores y ejerciendo el control sobre la Guardia Nacional, asesinando así al revolucionario nicaragüense Augusto Sandino, pese a la negativa del entonces presidente Juan Bautista Sacasa, el mismo ‘padrino político’ que designó a Somoza García los mencionados cargos y quien sería derrocado por éste, mediante un golpe de Estado en 1937, a base de pura traición y apoyo de los EE.UU, quienes crearon la Guardia Nacional, para defender a las tropas norteamericanas que comenzaban a ocupar territorio nicaraguense, a finales de los años veinte, situación a la que Sandino y sus seguidores se oponían.

“Puede ser que Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”

— Corder Hull, secretario de Gobierno de Theodore Roosevelt

‘Tacho’ Somoza, como le decían sus familiares, gobernó durante los periodos 1937 a 1947 y por segunda vez de 1950 a 1956, siendo del Partido Liberal Nacionalista. En los años que no ocupó la presidencia, lo hacían gobiernos títeres y manejados por él, salvo algunos que se desviaban de su discurso y así recibían un Golpe de Estado, para que otro títere vista la banda presidencial. Pero lo que no varió en esos gobiernos es la represión, tortura y pobreza sobre su gente, mientras que la fortuna de su familia, Somoza, iba ascendiendo puestos en los rankings de revistas sobre los más millonarios del mundo.

Finalmente, el hombre fuerte de Nicaragua (el primero de ellos), sería herido de muerte el 21 de septiembre de 1956, cuando participaba en una fiesta de su partido, que lo volvía a candidatar como presidente. El mismo se encontraba en una mesa con su esposa Salvadora Debayle, cuando un joven poeta y militante del partido opositor ‘Liberal Independiente’, llamado Rigoberto López Pérez, disparó cinco tiros sobre el dictador, siendo cuatro de ellos efectivos. La ráfaga de balas de todos los presentes no se tardó y el joven de 27 años moría al instante, mientras que al herido ‘Tacho’, lo subieron en un avión, puesto por el presidente americano de ese entonces, Dwight Eisenhower, rumbo a un hospital del Canal de Panamá, donde los médicos le colocaron, erróneamente, anestesia general y no local, puesto que no les informaron que Somoza sufría de diabetes y que había consumido mucho alcohol esa misma noche. La anestesia le produjo un coma irreversible y moría el 29 de septiembre de ese mismo mes, quedando su hijo mayor, Luis Somoza Debayle, como heredero de la presidencia de Nicaragua y de una fortuna de mil millones de dólares, que su padre había recaudado con tanta cleptocracia.

LUIS Y ANASTASIO (Jr) Y UNA NEFASTA TRADICIÓN

Luis, el hijo mayor del primer ajusticiado del clan Somoza, desde muy joven siguió los pasos de su padre, estando al frente de la Guardia Nacional y posteriormente siendo presidente del Congreso, cargo que lo habilitaba para asumir la presidencia y así terminar le periodo de su padre, hasta 1963.

Una vez alejado de la política, pero nunca del poder, Luís sufría un ataque al corazón y fallecía en 1967, un mes después de que su hermano menor, Anastasio, asumiera la presidencia, para continuar el nepotismo en el mando, el baño de sangre y la escandalosa corrupción en Nicaragua.

‘Tachito’, era un disminutivo al apodo de su padre, que portaba Anastasio Somoza Jr. durante su régimen, que comenzó en 1967. El mismo vivió en los EE.UU durante toda su juventud y contrajo matrimonio con su prima (sí, su prima), norteamericana llamada Hope Portocarreto Debayle, con quien residía en Nueva York, hasta que su padre lo llamó cuando éste iba a gobernar el país por segunda y última vez, en los años 50.

Tras varios gobiernos funcionales a la agenda política y económica de los EE.UU, fue durante el gobierno de ‘Tachito’ que finalmente los gringos dan el golpe maestro, instalando en Nicaragua importantes entidades norteamericanas, como el Citigroup, Bank of América, Chase Manhattan Bank, así como centros comerciales y casinos al estilo de Las Vegas, donde Anastasio era propietario de uno. Los dolares empezaban a llover sobre unos pocos en Nicaragua, entre ellos, políticos, militares y empresarios afines con la dictadura somocista.

Por otra parte, también se estaba desarrollando un movimiento armado insurgente, denominado ‘Frente Sandinista de Liberación Nacional’, en memoria de aquel revolucionario asesinado por el padre del flamante presidente.

Anastasio (hijo) entregaba el poder en 1972, a la llamada ‘Junta Nacional de Gobierno’, integrada por el Partido Liberal Nacionalista y el Partido Conservador, quienes habían firmado un pacto de alianza un año antes, que permitía la reelección. Jugada astuta de Debayle, quien se presentaba nuevamente y lograba también su segundo mandato al frente de Nicaragua.

EL FANTASMA DE SANDINO, PESADILLA DE LOS SOMOZA

Un terremoto que azotó a Managua, capital de Nicaragua, cuya ayuda monetaria internacional destinada para ayudar a los afectados, fue directo a parar a las cuentas bancarias de los Somoza, más el asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro, director del diario opositor, ‘La Prensa’ y las políticas anti dictatoriales y pro DD.HH del nuevo presidente de los EE.UU, Jimmy Carter, colocaron los cimientos para un verdadero estallido social y de la única forma que se podía dar, tomando las armas y enfrentando a ese gobierno déspota.

La primera acción contundente y que se ganó el apoyo masivo a la guerrilla Sandinista, fue la de asaltar el Congreso de ese país, en agosto del año 1978, por 25 miembros del FSLN, quienes tomaron de rehenes a diputados, embajadores y parientes de Somoza, que se encontraban allí. La guerrilla exigía la liberación de todos detenidos entre sus filas, medio millón de dólares y dos aviones para ir a Venezuela y Panamá. Dicha demanda, se cumplió luego de 48 horas de tensión en todo el país.

No era el mejor momento para Anastasio Debayle, que en esa época también se estaba divorciando de su prima/esposa, luego de que ésta le descubriera una amante, la ex reina de belleza, Dinorah Sampsom, de nacionalidad estadounidense.

Desde septiembre de 1978, hasta el 17 de julio de 1979, se dio una guerra de guerrillas. Por un lado, los militantes del Frente Sandinista, aliados con estudiantes, obreros y esa gran masa de gente de escasos recursos provenientes de barrios marginados, quienes también tomaron las armas contra la Guardia Nacional, servicial a la dictadura. En la contienda murieron unos 30 mil civiles, entre ellos, un periodista norteamericano, en manos de la Guardia Nacional, hecho que fue filmado y mostrado en todo el mundo, perdiendo así Somoza, el apoyo definitivo, de su último aliado, los EE.UU.

Finalmente, los Sandinistas lograron sacar al último Somoza que quedaba en el poder y Nicaragua por fin comenzaría a vivir un verdadero cambio, tras casi 45 años de ser gobernados por una familia y sus títeres, que manejaron el país a su antojo, causando mucho daño a esos dos millones de habitantes (en aquel entonces).

EXILIO DE SOMOZA EN PARAGUAY, EL MÁS GENEROSO DEL MUNDO

Paraguay durante la dictadura stronista, recibía el apodo de ‘Basurero del Mundo’, por parte de la prensa internacional, debido a la cantidad de personajes nefastos en la historia reciente, que recibieron asilo y resguardo por estas tierras, durante el régimen de Alfredo Stroessner. Los casos más sonados son el de los criminales nazis como ‘El Ángel de la Muerte’, Josef Mengele o ‘El Carnicero’ Edward Roschmann, ni que decir narcotraficantes y estafadores que encontraron refugio y libertad absoluta en este país. Es así que el asilo político a Anastasio Somoza Debayle en Asunción, no sorprendía a nadie.

“Para Somoza, el Paraguay sería el casino más grande que haya conocido y donde también jugaría sus últimas fichas”

— Orlando Salerno

El ex dictador venía al Paraguay acompañado de su nueva pareja sentimental, Dinorah Sampsom, desde Miami, ya que el presidente de los EE.UU, Jimmy Carter, le hizo saber que era persona non grata en ese país y fue así que no tuvo otra que elegir al país de su amigo Stroessner, con quien compartía cosas como el anti comunismo recalcitrante, el terrorismo de Estado y los mandatos eternos; el Paraguay de la dictadura era lo mejor que le podía pasar a Somoza. El General, siempre era muy hospitalario con sus invitados, ofreciéndoles mujeres, bebidas, organizándoles fiestas y de paso, venderle a un bajo costo, unas 8 mil hectáreas de tierras, destinadas a la reforma agraria, precisamente en San Cosme y Damián, según los informes de la ‘Comisión Verdad y Justicia’, algo insólito que se da entre un país y su asilado político.

Con un ego inmenso, más la cuota de alcohol, cocaína, despilfarro en apuestas y siempre deseando a la mujer de su prójimo, Somoza tuvo varios altercados con otros millonarios en algunos pasajes nocturnos, durante su estadía en Asunción. Contaba con una mansión con salida a dos calles y siempre andaba custodiado, algo que sabían muy bien, aquellos jóvenes argentinos que seguían sus pasos hace varios meses y quienes no iban a dejar el país, hasta acabar con él.

Anastacio Somoza, el último de un clan muy poderoso en Nicaragua. AFP

Anastacio Somoza, el último de un clan muy poderoso en Nicaragua. AFP

COMIENZA LA OPERACIÓN ‘REPTIL’

En los últimos días de 1979, los guerrilleros argentinos que pelearon en Nicaragua junto a los Sandinistas, disfrutaban de unas cervezas en Managua cuando comenzaron la conspiración contra el dictador recién caído. Ellos eran ‘Ramón’, ‘Santiago’, ‘Armando’ y ‘Osvaldo’, todos apodos de guerra, quienes con tres mujeres más, decidieron venir al Paraguay en mayo del 80, para localizar a Somoza. La consigna era entrar al país sin sospechas y sin dejar huellas.

Se guiaron por recortes de periódicos que decían que Somoza vivía sobre la Avda. Mcal. López y que viajaba en una limusina con chofer y lo custodiaba un Ford Falcon rojo con cuatro guardaespaldas. Luego descubren que Somoza se había mudado a una mansión ubicada en la Avda. España (antes Generalísimo Franco), todo esto gracias a una viveza de los guerrilleros y una ayudita de la Policía stronista, que inocentemente brindó la dirección exacta a una mujer (‘Julia’ una de las guerrilleras) que subió a un taxi y preguntó por ‘una peluquería que dicen que esta en la esquina de la casa de un tal Somoza‘. Ante el desconocimiento de dicha dirección por parte del taxista, este se detienen frente a una comisaría y pregunta a un policía, donde vivía el ex dictador, cuya referencia servía a la mujer. ‘Julia’ entró en pánico pensando que el taxista la había descubierto y que la estaba entregando, ya que la misma fue advertida que muchos taxistas eran ‘soplones’, ‘buchones’ o ‘pyragues’ (como se les decía acá), pero ese no era el caso. Un policía le dice al taxista donde quedaba la casa y éste la deja en la esquina como se lo pidió, ya tenían a su blanco y solo faltaba estudiar sus movimientos, que comentan, era una rutina muy irregular.

Para una mejor observación, ‘Osvaldo’ compra un kiosko de revistas a 200 metros de la casa, ahí vendía revistas pornográficas a policías, con quienes tuvo ‘buena onda’ y no sospechaban nada. Finalmente, averiguan que había dos casas sobre España que estaban en alquiler y ahí montan su Puesto Comando, diciendo a los propietarios: ‘somos productores del cantante Julio Iglesias, quien está por filmar una película en Paraguay’, todo era mentira,pero tenían que tener mucho cuidado ya que a 400 metros estaba el Estado Mayor del Ejército, a 300 metros la Embajada de EE.UU y enfrente a la casa de Stroessner, había custodia permanente.

Ya con el blanco estudiado, los argentinos compraron un auto Cherokee azul y armas, que consiguieron en el mercado negro. Una M-16, que sería utilizado por ‘Ramón’ (Gorriarán Merlo), la bazuka de ‘Santiago’ (Hugo Irurzun) y un FAL para ‘Armando’, mientras que ‘Osvaldo’ se hizo de un ‘walkie-talkie’ que interceptaba la radio del Mercedes blanco.

LLEGÓ EL DÍA ‘D’ Y LA HORA ‘H’

Luego de ensayar la emboscada y solucionar los problemas técnicos del walkie-talkie y del auto Cherokee, los guerrilleros estaban listos para acabar con todo y fue así que el día 17 de septiembre de 1980, a las 10:35 de la mañana, ‘Osvaldo’ divisó la caravana de Somoza desde su kiosko y avisó a sus compañeros por el walkie-talkie diciendo: ¡BLANCO!, ¡BLANCO!.

‘Armando’ intercepta el auto de Somoza que se detiene frente a ‘la casa de Julio Iglesias’, donde Gorriarán Merlo (Ramón) se encontraba en el jardín, apuntando con su M-16, esperando el bazukazo de ‘Santiago’, que fallaría en un principio, fue así que Ramón no tuvo otra que abrir fuego al auto, sin saber si éste era blindado o no, finalmente no lo fue y descargó su fusil, llenando de agujeros al auto, posteriormente, Santiago prueba por segunda vez su bazuka, ya con éxito, para hacer volar el auto con un sonido que retumbó en gran parte de Asunción.

Los involucrados huyeron en la Cherokee, antes que llegue la prensa, las autoridades y los familiares del finado dictador nicaragüense.

RASTRILLAJE STRONISTA Y LA POLICÍA DE LA NO INTELIGENCIA

Con este atentado caía el mito de que Paraguay era el país más seguro gracias a Stroessner, que a la policía no se le escapaba nada y que eran impenetrables. En cierta medida lo era, pero solo para oprimir a sus compatriotas, vigilarlos, apresarlos y torturarlos, mientras que extranjeros como un Anastasio Somoza o sus mismos verdugos argentinos, se pasaron ridiculizando a las autoridades stronistas. Para 1980, el Partido Comunista Paraguayo estaba diezmado con el asesinato de Derliz Villagra, Miguel Ángel Soler (ambos en 1975) y Antonio Maidana (1980), mientras que la OPM (Organización Politico-Militar) fue aniquilada antes de su primer tiro en 1976 y en marzo del año 80, ocurría ‘La Masacre de Caaguazú’ que exterminó un intento de levantamiento armado de campesinos de Acaray, que tenían el apoyo de la Iglesia Católica.

Tras el ajusticiamiento a Somoza, el régimen de Stroessner organiza un cruel rastrillaje por toda Asunción y alrededores, Sabino Augusto Montanaro, el Ministro del Interior, ofrecía a la ciudadanía la recompensa de 5 millones de guaraníes (muchísimo en esa época), para encontrar a los guerrilleros, mientras que sus policías buscaban ‘conexiones’ y escusas para apresar opositores y así, muchos paraguayos se vieron obligados a quemar o enterrar libros ‘subversivos’ antes que llegue la policía en sus casas, así también discos de vinilo de cantantes de protesta, que muchos conseguían del exterior, precisamente, de la Argentina. Hubo muchos inocentes detenidos y torturados, sin ser ‘interrogados’ siquiera por el caso Somoza. También fue la oportunidad de encerrar a cualquier turista y robarles. Un caso en particular el del periodista chileno llamado Alejandro Mella LaTorre, que trabajaba en el ya extinto diario ‘Hoy’, propiedad de Humberto Dominguez Dibb y quien antes había sido corresponsal de la Revolución Sandinista, para un medio de Chile. El mismo pasó ocho años en la Comisaría 5ta de la Chacarita y pasó todo tipo de penurias, hasta febrero de 1989.

Por su parte, el único caído del comando sandinista/erpiano fue ‘Santiago’, de nombre Hugo Irurzun, quien volvía al domicilio del barrio San Vicente, para retirar armas y unos 4 mil dólares, ahí fue interceptado, herido de bala y llevado a Investigaciones, donde murió en tortura. El cuerpo sin vida fue mostrado a la prensa, con un Pastor Coronel (Jefe del Departamento de Investigaciones) que informaba a periodistas que había muerto en un fuego cruzado, mientras éste presentaba claros rastros de tormentos en el torax y en la cabeza.

LOS MITOS Y RAZONES DEL ATENTADO

Mucho se habló de la forma tan alevosa en que los guerrilleros lograron dicho golpe en un país tan vigilado y pequeño como el Paraguay. El periodista argentino Julián Mandriotti, se entrevistó con Somoza un mes antes de su ejecución y en el 2004 lanzó el libro ‘La última muerte de Somoza’ que investiga el caso en clave literaria, donde menciona que Humberto Dominguez Dibb (HDD, ex yerno de Stroessner), había contratado al espía chileno de la DINA, el mencionado periodista Alejandro Mella LaTorre, para que organice el atentado y contrate a unos guerrilleros argentinos que conoció en Nicaragua, todo esto, debido a un ataque de celos por parte de HDD, contra Somoza, a quien acusaba de querer cortejar a su supuesta amante, la reina de belleza, María Ángela Martínez.

Así quedó el vehículo en el que viajaba Somoza. AFP

Así quedó el vehículo en el que viajaba Somoza. AFP

El documento del ‘Archivo del Terror’ menciona a Mella LaTorre como un doble agente Pinochetista/Castrista, mientras que éste se defendió diciendo que fue victima de un chivo expiatorio, ya que la policía quedó en ridículo ante el mundo entero y necesitaban culpables.

Por su parte, Gorriarán Merlo, escribía sus memorias donde aclara que el atentado a Somoza no fue una venganza de los Sandinistas, sino más bien, una orden del flamante gobierno revolucionario, que sostenía que ‘Tachito’, encabezaba una contra revolución.

Varias versiones, visiones y muchas especulaciones siguen rondando respecto a este caso muy poco hablado en nuestro país, inclusive en democracia, donde la apertura a la información sobre los bienes de Somoza, las tierras que compró, donde fueron a parar y si se ejecutó para la reforma agraria, son negados.

Éstas cuestiones y más, también se plantean en el libro ‘Somoza en Paraguay’, lanzado el pasado mes de Agosto y que fue escrita por la joven Nicaraguense, criada en Paraguay, Monica Zub Centeno, que estudió en la Universidad de Misiones, cuya tesis fue sobre éste caso, para obtener su título de Comunicadora Social.

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