Misión Verdad – En un comunicado oficial publicado el pasado 12 de enero, anunciaron un nuevo hallazgo petrolero en la fachada atlántica del Esequibo reclamada por Venezuela como parte de su territorio.

El pozo conocido como Payara es el segundo hallazgo petrolero que realiza la corporación de origen estadounidense en el bloque Stabroek, ubicado en la fachada atlántica del Esequibo, zona reclamada por Venezuela desde que fuera despojada por el Reino Unido de 160 mil km2 que fueron traspasados ilegalmente a Guyana. Es territorio venezolano.

Es importante destacar que estas operaciones petroleras son ilegales dado que el territorio donde se realizan está siendo reclamado por Venezuela, según lo estipulado por el Acuerdo de Ginebra de 1966, el cual prohíbe dar concesiones a empresas extranjeras en dicho territorio.

El 20 de mayo del año 2015 Exxon Mobil ratificó que en ese bloque se encontraba una “cantidad significativa” de petróleo, específicamente en el pozo Liza-1. El bloque en cuestión tiene una extensión de 26 mil 800 km2 y cuenta con la venia legal del gobierno guyanés para que la corporación desarrolle sus operaciones.

Según The Washington Post el gerente general (CEO en inglés) de Exxon Mobil, Rex Tillerson, comentó a los accionistas que ese pozo fue el más grande hallazgo petrolero de 2015, valorando la importancia estratégica que tiene el Esequibo para la corporación en pro de expandir sus operaciones petroleras en Latinoamérica en el corto y mediano plazo.

Estiman que sean 1 mil 400 millones de barriles de alta calidad los que se encuentran depositados en ese pozo únicamente, colocando al bloque Stabroek y la fachada marítima del Esequibo como una zona de incalculables recursos petroleros y gasíferos energéticos por explotar, con las inevitables consecuencias geopolíticas que pudiera traer una zona con tales atributos.

Todo esto signado por un contexto de guerra global de capitales, donde las corporaciones sobre todo petroleras luchan encarnizadamente por obtener mayores beneficios y sacar del mercado a sus competidores, por vía legal e ilegal.

Fue específicamente después de ese anuncio que las tensiones con Guyana se reavivaron, dando apertura al Esequibo como frente político internacional contra el chavismo.

El conflicto generó un conjunto de medidas de protección y defensa nacional por parte del gobierno venezolano, como fue reseñado en su momento por Misión Verdad, aparte de su exigencia para destrabar el conflicto por la vía política y diplomática, bajo el mecanismo de los buenos oficios de la ONU para la solución de la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba. El conflicto disminuyó en intensidad por medio de la diplomacia de paz, reduciendo el clima de tensión orquestado.

Sin embargo, nuevos factores y sobre todo actores parecen sumarse a esta nueva maniobra de Exxon Mobil, aunque sugiera tener el mismo perfil y razón política que tuvo el conflicto en el año 2015: movilizar el foco de agresión contra Venezuela hacia sus puntos débiles, con el objetivo de que el gobierno venezolano agote sus recursos políticos, mediáticos y diplomáticos allí y no en lo verdaderamente apremiante, la situación económica. Una táctica de provocación es también de distracción y agotamiento, y siempre tiene una motivación geopolítica, en este caso la del papel que juega Venezuela en la construcción de un mundo multipolar emergente encabezado por Rusia y China.

Cuando nos referimos a nuevos factores y actores lo hacemos porque precisamente el nuevo secretario de Estado -jefe de la política exterior- de la Administración Trump será capitaneada por el empresario Rex Tillerson, gerente general de la corporación Exxon Mobil, la más grande del mundo.

Ghassan Dagher, consultor petrolero venezolano comentó al New York Times sobre el nuevo secretario de Estado y su relación con Venezuela: “Tillerson cayó en la trampa por completo. En mi opinión, lo tomó muy personal en contra de Chávez”, refiriéndose a la nacionalización que realizara el presidente Hugo Chávez sobre los activos de Exxon Mobil en Venezuela en 2007. En 2006 Tillerson fue ascendido a gerente general de la corporación petrolera.

La misma nota del Washington Post afirma que según Lauren Kerr, una portavoz de Exxon Mobil, Rex Tillerson y David Granger (actual presidente de Guyana) se han reunido, aunque no comentó el contenido de las discusiones.

Esto confirma que el próximo secretario de Estado de EEUU y actual CEO de Exxon Mobil sigue de cerca las maniobras de la compañía que representa en la fachada del Esequibo, las cuales no estarían divorciadas de sus objetivos como jefe de la política exterior del Imperio. Es en Latinoamérica donde Exxon Mobil tiene sus inversiones y operaciones más importantes, así como su mayor cantidad de empleados y activos.

Una nota del portal Petroleum World apunta que los hallazgos en la fachada del Esequibo son urgentes para Exxon Mobil, ya que sus reservas de petróleo han sufrido importantes reducciones por las sanciones contra Rusia y el agotamiento de sus pozos en otras regiones del mundo. Según este mismo portal Tillerson planeaba viajar a Guyana para reunirse con Granger, pero tuvo que suspender su viaje cuando fue nominado como secretario de Estado por Donald Trump la segunda semana de diciembre de 2016.

En rápida respuesta al anuncio de Exxon Mobil, la canciller Delcy Rodríguez sostuvo una reunión con el nuevo secretario general de la ONU Antonio Guterres el pasado 14 de enero, para demostrar su apego al mecanismo de los buenos oficios en busca de resolver por la vía diplomática y política el histórico diferendo con Guyana, el cual podría ser utilizado, nuevamente, como excusa para intensificar el hostigamiento geopolítico contra Venezuela, apoyado por los arietes de Exxon Mobil.

Corporación que ahora también es dueña del Departamento de Estado de EEUU.

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