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“Empecemos con Venezuela” ¿Se viene la invasión?

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Por Carlos Medina Viglielm

Parece que el nuevo presidente de los EUA ha terminado con los trámites del inicio del mandato y ha firmado los decretos más urgentes o importantes. Ahora, (¡por fin!), se puede lanzar a la campaña más añorada por todos los presidentes norteamericanos casi sin excepción desde el fin de la II Guerra Mundial: “la guerra necesaria en defensa de los intereses norteamericanos”. Trump desea con todo fervor “llevar la libertad” a Venezuela y acceder “libremente” al petróleo, al oro y al “oro azul”, el coltán venezolanos.

Trump es un empresario y bien sabe que cada negocio de guerra ha comenzado por una buena promoción. Y una buena promoción implica el desprestigio y agrandamiento del enemigo y su peligrosidad. Eso sucedió con Saddam Hussein, Muamar el Gadafi, Bashar al-Ásad, etc.etc.

Las “avanzadillas” de la ofensiva han sido lanzadas por los fascistas españoles encabezados por el criminal de guerra José María Aznar y el tránsfuga Felipe González, con la invalorable ayuda del canal Internacional de la TV española, hoy portavoz del régimen neo franquista de Mariano Rajoy y el respaldo de las derechas de Sudamérica.

Simultáneamente con estos dos conspiradores españoles, a quienes se sumaron integrantes del régimen español, el presidente Donal Trump ha salido a los medios a exigir la libertad del terrorista venezolano Leopoldo López, político preso en Venezuela tras ser juzgado por una serie de delitos de violencia y subversión. Los “grandes medios de información” del mundo han difundido estas “exigencias”.

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Trump apareció en las últimas horas junto a la esposa del delincuente venezolano y el senador republicano defensor de terroristas, Marco Rubio.

En forma previa, hace dos días, el gobierno norteamericano lanzó al mundo la acusación al vicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, de tráfico de drogas, acusación que puede considerarse como extraída “del manual de acusaciones”, manual utilizado antes por todos los predecesores de Trump, en el marco de la escalada de agresiones que la mayoría de las veces ha terminado con una intervención armada contra el país en cuestión, en este caso Venezuela.

Un hecho casual (todo es posible), ha revelado la participación del gobierno golpista paraguayo de Horacio Cartes, (uno de los principales gestores de la expulsión de Venezuela del Mercosur), cuando se descubren, en la propiedad de un traficante de armas paraguayo, más de 30 toneladas de papel moneda venezolano, contrabandeados, casi sin dudas, en el marco de la campaña de desestabilización de la economía venezolana organizada en los EUA y llevada adelante por la derecha del país caribeño.

Gobiernos del mundo entero, incluyendo a importantes “aliados” norteamericanos, muestran ciertos temores por los alcances o consecuencias que pueda tener la administración Trump. Hay quienes con razón, recuerdan el ascenso de Hitler en 1933. Al mismo tiempo ha circulado en estos días una suerte de “diagnóstico”, dado a conocer por supuestos científicos, acerca de posibles problemas psicológicos que sufriría el presidente norteamericano, demostrados en su actitud xenófoba, arrogante y arrolladora.

Pero no hay nada de lo hecho, anunciado o decidido por Trump hasta ahora, que no quepa dentro de las posibilidades de aquello a lo que un empresario millonario puede llegar a ser en “la más grande democracia de mercado del mundo”. Esa es la “libertad” tan aclamada por los “demócratas” capitalistas.

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