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de la mano de un banquero

Por: Orlando Pérez, director del diario El Telegrafo, Ecuador

Ecuador afronta una disyuntiva histórica: responder en las urnas al Plan Cóndor preparado, financiado y ejecutado por el aparato bancario liderado por Guillermo Lasso. Ese plan incluye, entre otras cosas, liberación económica, flexibilización laboral, exoneración de impuestos para quienes más ganan y dar por cerrado el ciclo de políticas sociales a favor de los pobres. Y no queda de lado represión a cualquier protesta social o persecución a quienes se opongan a él.

Ese plan ahora cuenta con el apoyo de un sector de los militares en retiro, muy activos en la campaña electoral. Son los mismos que se formaron en la doctrina de la seguridad nacional y han sido el soporte de algunas acciones políticas y de guerra sicológica en estos últimos años contra el gobierno de Rafael Correa, tal como lo demuestran documentos y videos, sobre todo antes y después del bombardeo a Angostura por parte de la fuerza militar colombiana a un campamento de las FARC.

Y hay algo más: ese plan no puede tener sentido ni peso sin el acompañamiento de un aparato mediático regional. Para ello (como ya pasó con Argentina, Brasil y sobre todo con Venezuela) hay que forjar escenarios de incertidumbre, caos y desinformación. En otras palabras: crear las condiciones sociales y políticas para la toma del poder (por cualquiera de las vías, incluyendo un golpe de Estado como ocurrió contra Dilma Rousseff) y sustentar las políticas más neoliberales sobre la base de una justificación extrema: el progresismo es el responsable de la crisis global.

No es extraño que en la segunda vuelta se consolide la construcción de una supuesta verdad: Alianza PAIS solo puede ganar con fraude. Ya empezaron con encuestas y con la fabricación de unos escenarios donde Guillermo Lasso sería el favorito el 2 de abril, fecha del balotage ecuatoriano.
En ese sentido hay que responder a tres preguntas del momento:

1.- ¿Un nuevo Plan Cóndor nace, se reproduce y concreta solo en las instancias parlamentarias y jurídicas?

2.- ¿Hasta dónde y desde dónde se han fraguado los escenarios políticos de desestabilización con participación directa de medios y periodistas financiados por el poder financiero nacional y foráneo?

3.- ¿Las redes sociales y los principales medios privados y comerciales son en realidad autónomos y con una agenda propia y ciudadana?

Este nuevo Plan Cóndor tiene ahora su mejor expresión en Ecuador, en una coyuntura política trascendental. Todos los dispositivos se activaron para garantizar una imagen favorable de la derecha (donde se incluye a un Guillermo Lasso de supuesto origen popular); el estigma de que los últimos diez años han sido de una dictadura sanguinaria; y una ausencia de resistencia del movimiento social a quien representa la peor expresión de la oligarquía ecuatoriana. Al contrario, el dirigente supuestamente indígena Carlos Pérez Guartambel, ha dicho que es preferible un presidente banquero a una dictadura (¿?). Pensamiento sustentado también por Alberto Acosta y un grupo de intelectuales aparentemente progresistas que votarían por Lasso.

De hecho, en ese grupo de progresistas alineados con la derecha están quienes votaron en contra de la consulta popular que impide a un funcionario público poseer cuentas o empresas en paraísos fiscales. Paradoja de las paradojas: quienes se oponen al predominio del capital financiero ahora, solo por oponerse a Alianza PAIS, quieren garantizar que Lasso (como Macri en Argentina) evada sus responsabilidades tributarias colocando su fortuna en las cavernas fiscales.

El bloque de la derecha regional actuará estos días, previos al 2 de abril, para crear también las condiciones de apoyo mundial a favor de un modelo supuestamente renovador, liberal y moderado. Las coincidencias con lo ocurrido en Argentina no son gratuitas ni extemporáneas.
Por tanto, es ahora cuando tienen más sentido y urge una respuesta gravitante a las sospechas del presente político y mediático, que podrían de alguna manera explicar cómo se construyó ese Plan Cóndor y cómo abordarlo en el debate político para la segunda vuelta electoral ecuatoriana:

1.- ¿El movimiento social se ahogó en los medios y en las redes?

2.- ¿El trabajo de ciertas embajadas y grupos de poder económico se desarrolló alrededor y en consonancia con la izquierda fundamentalista (que paradójicamente pensará que con Lasso se agudizarán las contradicciones y desde allí ella salir como la única respuesta histórica posible)?

3.- ¿Los gobiernos progresistas entendieron que su responsabilidad era comunicar lo hecho, las obras y sus políticas, pero se olvidaron de algo: romper y atacar al sentido común, a esa construcción cultural conservadora, que ahora es la plataforma de las derechas e izquierdas fundamentalistas? Y de ahí que Lenin Moreno tiene por delante también un reto clave: construir una plataforma ideológica y electoral a favor del desarrollo de nuevos nódulos de disputa. El principal: qué tipo de Estado y modelo de economía requiere una nación como la ecuatoriana.

Y aquí cabe una última inquietud trascendental:

¿Basta con garantizar derechos, decir la verdad, hacer el trabajo administrativo y burocrático responsable, tener el proyecto más lúcido para vencer a la derecha, a las corporaciones, a los aparatos mediáticos y a una clase media que solo se siente satisfecha en la medida que tiene capacidad de consumo?

La respuesta está en el sentido que adquiera la disputa electoral, cómo se manifieste ese Plan Cóndor y de qué manera las fuerzas políticas progresistas y revolucionarias de nuestro continente también construyan un sentimiento político para desnudar el verdadero propósito de los banqueros y empresarios de la derecha continental, en gran medida dirigidos y financiados desde Miami, acompañados por las grandes cadenas televisivas y refrendados políticamente en los periódicos de la SIP y con gran eco en las redes sociales movidas por decenas de miles de supuestos activistas.

(Tomado de La Radio del Sur)

Editado por María Candela – RHC

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