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Otra vez desde la vergonzosa Guerra de la Triple Alianza

Por Carlos Medina Viglielm

Los uruguayos deben desempolvar los libros de historia para recordar la oprobiosa Guerra de la Triple Alianza, en la que tres países, Uruguay, Argentina y Brasil, arrasaron la República del Paraguay en 1864, dirigidos por los imperialistas británicos. Hoy Uruguay va camino a defender  otra guerra contra un país hermano como es Venezuela, si es que no llega a enviar tropas para la “estabilización” como hizo con Haití.

El gobierno encabezado por el médico Tabaré Vázquez e integrante de la coalición “de izquierdas” Frente Amplio encontró la excusa adecuada para sumarse a los gobiernos cipayos del continente en el ataque a la República Bolivariana de Venezuela.

El sitio de Presidencia de la República dio a conocer un comunicado (Comunicado de prensa N.º 18/17), en el que expresa: “Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Uruguay condenan la situación creada a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela que afecta a la Asamblea Nacional y reiteran el urgente llamado a que el gobierno de ese país avance efectivamente en la aplicación de medidas concretas acordadas con la oposición con apego a las disposiciones de la Constitución.

Bien saben los integrantes del gobierno de Uruguay que la situación de inestabilidad que sufre la República Bolivariana no fue causada por la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, sino por la banda de delincuentes parlamentarios de la derecha venezolana, promotora de infinidad de desórdenes y actos vandálicos contra la propiedad estatal, contra clínicas populares y unidades de transporte, con asesinatos selectivos, apoyada por el régimen fascista de Mariano Rajoy en España y los parásitos parlamentarios de la derecha latinoamericana. Todo bajo las órdenes emanadas de Washington que desea posesionarse nuevamente en Venezuela. ¿Hay algo nuevo?

Hoy Tabaré Vázquez exige que Venezuela “avance efectivamente en la aplicación de medidas concretas acordadas con la oposición”, y lo exige junto a parásitos parlamentarios corruptos como Jaime Trobo y otros “personajes” de la derecha uruguaya, seguidores a ultranza de aquellos que promovieron y defendieron el golpe contra Salvador Allende en Chile como el ex presidente Luis Alberto Lacalle.

Para nada se manifestó el gobierno de Uruguay respecto a la inestabilidad imperante en México, donde las propias autoridades de la nación se han visto implicadas en crímenes colectivos como el de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. De igual manera el “gobierno de izquierdas” guardó silencio cuando los golpistas brasileños voltearon a Dilma Roussef. Para nada conmueve al gobierno de Uruguay la situación que sufren los activistas sociales colombianos, asesinados uno a uno a manos de los paramilitares.

Dice el gobierno de Uruguay en su comunicado que “Causa alarma el anuncio de que el Tribunal asumirá las competencias del Poder Legislativo”. Ciegos y sordos son los integrantes del gobierno de Uruguay que no se sintieron alarmados con la incitación al desorden público convocado por los parlamentarios de derecha venezolana en tantas oportunidades y que provocaran decenas de muertos en las calles.

Tampoco los integrantes del gobierno uruguayo se sintieron alarmados ante la campaña de desestabilización monetaria impulsada por los parlamentarios de derecha venezolana con el apoyo de las derechas antes mencionadas y tampoco se sintió alarmado ante la brutal escasez de alimentos y medicinas organizada por los políticos de la derecha venezolana y puesta en práctica por los empresarios privados tal cual, hicieron los empresarios chilenos contra Allende en 1973.

¿Es que todos los diarios y revistas que los parlamentarios uruguayos compran por los 500 dólares que reciben para ello por mes, no traen noticias venezolanas?

No. No se trata de eso. Se trata de una vergonzosa flojera. Se trata de que al fin y al cabo los integrantes del gobierno “de izquierdas” están muy cómodos con las ventajas que les ofrece la “democracia de mercado” que ayudan a mantener, no sea cosa de que renazca en Uruguay la idea de que las cosas, deben de hacerse de otra manera, para no continuar degradando la humanidad y el planeta.

El gobierno uruguayo dice en su comunicado “reiterar nuestra disposición de cooperar con el pueblo y el Gobierno de Venezuela en todo lo que pueda contribuir a una solución pacífica y definitiva de los conflictos sociales”. Eso no es cierto cuando se ha optado por colaborar con los políticos golpistas y se ha incluso pedido la liberación de políticos que cumplen condenas de prisión por organizar desórdenes en la vía pública con el saldo de decenas de muertos.

Ya hubo hoy manifestaciones contra el gobierno de Venezuela por parte del gobierno de Colombia. Los EUA tienen allí terreno adelantado: 7 bases militares. ¿Enviarán los EUA una “fuerza internacional” para restablecer su orden (de saqueo)?

¿Qué hará el gobierno “de izquierdas” de Uruguay si el pueblo venezolano es agredido a sangre y fuego? No será, por supuesto, un ataque exclusivamente a Venezuela, sino a Cuba, a Ecuador, a Bolivia, a El Salvador, a Nicaragua, a todos aquellos que osaron distanciarse del Imperio y terminar con su saqueo y todos, también, considerados en su momento como “amigos” por parte de estos mismos integrantes del gobierno “de izquierda” que hoy legitiman la agresión con su “exigencia”. No, del gobierno de Uruguay no se puede esperar mucho. Pero sí de las organizaciones populares. “Nada podemos esperar, sino de nosotros mismos”.

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