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Por Adys Cupull y Froilán González.

En un emotivo acto de homenaje al patriota y líder cubano José Antonio Aponte Ulabarra, en el lugar donde ocurrieron los horribles y condenables hechos. Se conmemoraron los 205 años, de aquel  7 de abril  cuando fue decapitado y su cabeza expuesta en una jaula como escarmiento a los que luchaban contra la esclavistad y  la libertad de Cuba.

Entre los asistentes  se encontraban funcionarios del Partido Comunista, de cultura, historiadores, artistas, combatientes de la Revolución Cubana, de las organizaciones políticas y de masas,  miembros de la Comisión Aponte de la UNEAC, (Unión de Escritores y Artistas de Cuba), estudiantes de todos los niveles de enseñanza y vecinos de Centro Habana.

Al iniciar del acto, un alumno de la Escuela Primaria Mario Muñoz Monroy  en representación de los estudiantes, leyó una evocación  a la significativa fecha.

Con mucha atención se escucharon  las palabras centrales del acto a cargo de  Bárbara Danzie León, profesora  auxiliar, investigadora, especialista en fuentes de la diáspora africana del Archivo Nacional de la República de Cuba y miembro de la Unión Nacional de Historiadores .

La especialista  expresó:

“Hombre libre, llamado “de color”, según la categoría socio racial de la época, Aponte era de ascendencia yoruba, lucumí, un criollo profundamente religioso, probablemente miembro del cabildo Shangó Tdum e integrante de la cofradía de San José, santo patrón de los carpinteros, cuya sede estaba en el convento San Francisco de Asís.

“Era de oficio maestro carpintero, ebanista, un verdadero artista en la talla de figuras religiosas católicas, su bella escultura de la Virgen de Guadalupe presidía la cercana iglesia del barrio del mismo nombre, de donde era oriundo. Tenía su residencia en la calle Jesús Peregrino, del barrio de Pueblo Nuevo, en el municipio Centro Habana una humilde morada de paredes de madera y techo de yagua, según recoge la historia. De modo que no resulta difícil imaginarlo transitando por su barrio, como cualquier miembro de su comunidad, en la que  aun se entremezclan y mantienen todas esas tradiciones, de oficios y religión para conformar la cultura popular, sincrética y mestiza que nos caracteriza como cubanos.

Ostentó el grado de Cabo Primero del Batallón de Pardos y Morenos de la Habana, lo que le daba cierto rango y experiencia militar, pero cierta particularidad lo distinguía: era un conspirador con innegables dotes organizativas y un intelectual autodidacta poco común para los hombres de su condición racial. Con todos estos atributos Aponte emerge como líder entre africanos y criollos libres, y organiza un levantamiento armado a principios del siglo XIX, cuando la economía de plantación recrudecía los códigos de explotación de manera racializada y establecía limites casi insalvables al significado de libertad para los negros libres y esclavos .”

“El espíritu de la Revolución de Haití se materializa en la mayor de las Antillas en la conspiración reconocida por no pocos historiadores como La Conspiración de Aponte, que constituye el primer intento emancipador organizado por un criollo “de color “en la Isla y en el que se entremezclan las aspiraciones libertarias de los sectores más humildes de la sociedad, todos unidos en un ideal de justicia social.

Aponte se rodeó de hombres con experiencia militar adquirida en las milicias negras…

En apretado recuento histórico las acciones principales para el alzamiento estaban concebidas para ejecutarse en los primeros días de enero de 1812, en los escenarios de importantes plazas esclavistas del país como: Puerto Príncipe, Holguín, Bayamo y también en la Capital, desde donde logró establecer sus redes conspirativas, entre 1811 y 1812…

“Para tal fin había concebido un plan estratégico muy bien diseñado, que se proponía, la toma de dos importantes fortalezas militares ubicadas en nuestro territorio: el Castillo de Atares y el Cuartel de Dragones y así obtener el armamento necesario para las acciones militares de La Habana.

“El levantamiento de la zona oriental seria seguido por la sublevación de las dotaciones de esclavos en la costa norte de la Capital y el incendio de la Habana extramuros, presidida por la imagen de Nuestra Sra. de los Remedios, que al ser colocada en la puerta de su casa, seria la señal indicada para iniciar el ataque, pero la infidencia hace fracasar el orden consecutivo concebido para levantamiento general y solo pueden realizarse algunos alzamientos en la zona de Puerto Príncipe en la fecha indicada, los que fueron brutalmente reprimidos y las autoridades alertadas.

“No obstante tres meses después, el 15 de marzo de 1812, se inicia la sublevación en La Habana con el alzamiento de los esclavos del ingenio Peñas Altas, en la localidad de Guanabo.

 “Aponte es delatado y detenido el día 19 del mismo mes, en su propio domicilio de Jesús Peregrino, acusado de ser uno de los líderes  principales de gran la conjura y enviado al cuartel de Dragones.

La investigadora Bárbara Danzie León mencionó a los participantes en la conspiración y refirió que:

 “Tras una semana de interrogatorios como resultado del procedimiento judicial sumarísimo, realizado bajo el mando del Gobernador Político y Militar de la Habana y Capitán General Don Salvador Salazar y Muro, Marqués de Someruelos, es condenado el 7 de abril a la pena capital, junto a sus más cercanos seguidores, tomando en consideración la “gravedad de los crímenes cometidos”. Una reunión del Capitán General con varias autoridades coloniales, bastó para enviarlos al suplicio.

“En la mañana del jueves 9 de abril Aponte es ahorcado en un horripilante espectáculo público, tras un proceso ejemplarizante para sus posibles seguidores. El mismo destino corrieron los libres Clemente Chacón, su hijo Juan Bautista Lisundia, Juan Barbier, Salvador Ternero, Estanislao Aguilar y los esclavos: Esteban Tomas y Joaquín Santa Cruz, del ingenio Peñas Altas.

“Los 4 primeros fueron decapitados y sus cabezas exhibida en lugares públicos. La cabeza de Aponte fue expuesta en una jaula en Belascoaín y Carlos III en el lugar más visible, según el historiador José Luciano Franco: en la esquina donde se levanta hoy el edificio de la Gran Logia Masónica de la Isla de Cuba, a unos metros de su morada, como expresión de la más brutal represión, de la rabia racista desatada para tratar de mantener bajo el más violento control a los negros libres que emergían como una clase peligrosa y a los cientos de miles de africanos esclavizados que estaban siendo traídos mediante la trata esclavista.

La magnitud de la acción revolucionaria de 1812, cuyo corazón organizativo estuvo en la Capital, convierte a José Antonio Aponte en el líder principal de la primera conspiración de carácter abolicionista e independentista de proyección nacional, dirigida por un hombre “de color”, en la Historia de Cuba. ..

La investigadora destaca que en  1810 ya había incursionado en otra intentona de sublevación revolucionaria, antiesclavista y libertaria implicando a varios de sus coterráneos de diferentes barrios y expresó: “ Tales afirmaciones lo elevan a una dimensión de ser calificado como Precursor de la Independencia de Cuba y nos revela el verdadero sentido del estigma que le adjudicaron los colonialistas, “ser más malo que Aponte”, que hoy se revierte en ser como Aponte es ser un brillante revolucionario.

El conocimiento de estos hechos y su oportuna valoración, nos hacen considerar como muy justa la propuesta de la Sesión Habanera del XXI Congreso Nacional de Historia que le sea otorgada la condición de Primer Líder Popular Revolucionario de la Capital a José Antonio Aponte Ulabarra, por su temprano aporte al combate contra la explotación, por la justicia social y por la promoción del legado de rebeldía que nos dejaron los africanos y sus descendientes en la Isla.

 “Conmemorar cada aniversario de su heroica caída, expresa nuestra voluntad de hacer latente el reconocimiento a aquellos gloriosos gladiadores que fueron brutalmente silenciados y por mucho tiempo casi olvidados, pero que hoy sus figuras se alzan para recordarnos el difícil y tortuoso camino recorrido hasta llegar a la emancipación total.”

El acto concluyó con las actuaciones del grupo artístico  Adde Olorun,  (Corona del sol), que dirige Javier Alba.

 

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