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Exitoso torpedo sionista a la central única de los trabajadores

Por Carlos Medina Viglielm

Primero nos enteramos del “paseo”. Después leímos varias veces las declaraciones de los dirigentes del PIT CNT al regreso de Israel.

La central única de los trabajadores ha sido el orgullo de la clase obrera uruguaya a nivel continental durante bastante tiempo. Quien escribe no es un historiador pero conoce los avances que hubo respecto al factor principal de la unidad, desde mediados de los años 60 del siglo pasado, bajo una fuerte influencia de la Revolución Cubana.

La unidad promovida por la entonces “Convención Nacional de Trabajadores, CNT culminó poco a poco en la constitución de un partido que aglutinó las voluntades de cambio en el tipo de administración del país para los uruguayos entre el modelo “tradicional” caudillista y capitalista y la propuesta de administración en beneficio de las grandes mayorías que presentó en 1971, la coalición de izquierdas Frente Amplio.

Luego la CNT jugó un papel fundamental a la hora de responder al golpe cívico-militar encabezado por Juan María Bordaberry en 1973, dado con el fin de ahogar en sangre el ascenso de las luchas sociales y aumentar al máximo la explotación de la clase obrera. La central convocó a la famosa huelga y la dictadura, digitada desde los EUA nació huérfana de pueblo, casi con el solo apoyo de la oligarquía.

Después del advenimiento de la democracia (1985), una democracia bastante renga habría que decir (las primeras elecciones pos dictadura fueron ganadas por el partido colorado, partido golpista encabezado por Julio María Sanguinetti), la coalición de izquierdas, apoyada por la central obrera fue sumando fuerzas durante 20 años hasta llegar al gobierno en el año 2005, luego de haber accedido al gobierno de la capital del país, lo que de hecho había sido gobernar sobre casi la mitad de la población.

Entonces en el FA comenzaron a notarse el “abandono de banderas históricas”. Llegado al gobierno de la mano del socialdemócrata Tabaré Vázquez, el Frente amplio demostró de muchas maneras no ser aquel de los inicios en 1971. Tempranamente quedó claro que “los cambios” prometidos durante decenios, se habían quedado en “una mejor administración de los recursos”, pero sin tocar los intereses del gran capital, los banqueros, los terratenientes.

El gran capital (y su sistema de administración), ha sido y es defendido por las Fuerzas Armadas, esas que, llegado el momento “ponen orden en defensa de las instituciones” y si “es necesario”, “gobiernan” por la fuerza. Elemental. El Frente Amplio nunca asumió realmente la dirección de las Fuerzas Armadas. Eso quedó meridianamente claro al asumir el segundo mandato, por parte del ex guerrillero José Pepe Mujica quien trató, además, de beneficiar a los pocos militares juzgados por crímenes cometidos en la dictadura, con reducción de penas. No lo pudo hacer. Despertó fuertes reacciones. Tuvo que contentarse con la “exigencia” de “convivencia” entre el pueblo uruguayo y aquellos que hasta hoy nunca han tomado distancia y menos condenado los crímenes cometidos en el marco del Terrorismo de Estado: los detenidos desaparecidos siguen sin aparecer.

Desde el primer período de gobierno del FA, las Fuerzas Armadas han sido, si no un poder paralelo, por lo menos un cuerpo militar en permanente insubordinación al poder político, al cual supuestamente tendrían que responder. Ni lo han hecho ni se les ha llamado la atención, más que en alguna muy rara ocasión.

Pero es bien sencillo: ellos son la “garantía de las instituciones” y en Uruguay manda la economía de mercado, sistema que bien llaman algunos “democracia de mercado”.

Lo que (siendo benévolos) quedaba, era el “contrapeso de la central obrera, el PIT CNT, que ha canalizado los intereses de la clase trabajadora a través del filtro de “lo que se puede y lo que no se puede”, según mande el Ministerio de Economía que, desde el primer gobierno del FA, ha estado en manos del contador Danilo Astori, socialdemócrata de derechas, nombrado como ministro de Economía durante una viaje de Tabaré Vázquez por Estados Unidos, previo a su asunción como presidente en el 2005. Casualidades son casualidades.

Entonces, “la bolilla que faltaba”: dirigentes de primera línea del PIT CNT (entre otros el presidente Fernando Pereira y el Secretario de Relaciones Internacionales Fernando Gambera), son invitados a visitar Israel y a su regreso, se abocan a la defensa del Estado sionista, en perjuicio nada menos que del pueblo palestino, que sufre las condiciones de aprtheid que le impone justamente, el Estado sionista. Gambera negó el régimen del apartheid que viven los palestinos a causa de políticas israelíes.

Montevideo portal – “Entrevista con delegación del PIT-CNT, por Ana Jerozolimsky: Resumen de su visita a Israel – La central fue invitada por la Histradut, la Confederación General de Trabajadores.”

Fernando Gambera: “Eso lo he dicho con toda claridad, con más razón estando acá, (en Israel) no es comparable el apartheid, donde había claramente por razones de raza o de color una exclusión de una mayoría, incluso, de todo el sistema democrático, de todo el sistema de decisión y participación, ni hablar de la represión, la cárcel y demás, con esto. Es una comparación que desde el punto de partida es equivocada.  Lo digo con toda claridad. Si uno  parte de una comparación que es injusta, factiblemente el resultado es otra injusticia.”

La República – Montevideo – “Gambera afirmó que “cualquier país que se precie de democrático dirime las cosas como lo hace Israel”, mientras que Pereira dijo que observó que los trabajadores allí tienen una calidad de vida aceptable. “Yo parto de la base de que si analizás con tranquilidad y claridad el mapa del mundo, donde hay sindicatos potentes hay derechos laborales, a la seguridad social, de los jóvenes, hay derechos humanos”, dijo el presidente del PIT-CNT.”

La dirección del PIT CNT pretende ignorar que el gobierno sionista encabezado por Benjamín Netanyahu reprime y asesina palestinos a diario desde hace un montón de años, ha bombardeado criminalmente la Franja de Gaza incluso con fósforo blanco sobre la población.

Los dirigentes del PIT CNT pretenden que los uruguayos nos olvidemos del brutal saqueo territorial que sufre el pueblo palestino desde la instauración de Israel en 1948, el saqueo (por supuesto mandato divino), de sus productos minerales como el gas (que hoy Israel vende a Europa), la demolición de pueblos enteros en beneficio de los colonos judíos, lo cual ha sido y es condenado por las propias Naciones Unidas, el arrasamiento de los olivares y el robo del agua potable.

También soslayan los dirigentes del PIT CNT el arresto casi a diario o el asesinato de niños palestinos cuyos cadáveres aparecen mutilados, lo cual indica el robo de sus órganos. Cientos de niños palestinos permanecen en cárceles sionistas. Los pobladores palestinos son agredidos a diario y en muchas ocasiones han sido asesinados frente a cámaras.

¿Cómo pueden caer tan bajo los dirigentes del PIT CNT pretendiendo justificar lo injustificable, pretendiendo defender lo indefendible?

Se habla de “roces dentro del PIT CNT”. ¿Roces? La central única de los trabajadores quedó desprestigiada a nivel nacional y continental. ¿Pueden “los “roces” entre los dirigentes resolver eso?

La central única de los trabajadores del Uruguay, el PIT CNT,  ha sido impactada por un torpedo sionista en la línea de flotación (“divide y vencerás”), gracias a sus propios dirigentes. Eso más que roces (si queda dignidad suficiente), significa expulsión de responsables o quiebre de la unidad, el surgimiento de un movimiento sindical que levante las banderas abandonadas. Claro que un quiebre en el PIT CNT anticipará naturalmente el quiebre de la fuerza política que ha sustentado y apoyado la central: el Frente Amplio. La derecha avanza al parecer incontenible. No alcanza con que el FA se “aggiorne” y apoye los gobiernos corruptos o golpistas del continente contra Venezuela. Llegado el momento, las derechas tradicionales exigirán el gobierno. Claro que si la derecha avanza, no es culpa de la derecha.

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