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“Siento una tristeza profunda”

Gladys Cuervo estuvo detenida dos meses en el hospital Posadas; sufrió golpes, quemaduras, submarinos y picanas; “esto deja la puerta abierta a la impunidad”, opinó sobre el fallo de la Corte

Gladys Cuervo habló sobre las torturas que recibió

Gladys Cuervo habló sobre las torturas que recibió. Foto: LN+
 Gladys Evarista Cuervo trabajaba como enfermera en el Hospital Posadas en 1976, cuando fue detenida y torturada por un grupo de tareas del que formaba parte Luis Muiña, el represor beneficiado por el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que aceptó en su caso la aplicación del cómputo de la pena conocido como “dos por uno”.

Durante una entrevista con Más Despiertos, de LN+, la mujer dijo sentir una “tristeza profunda” ante la decisión del máximo tribunal y dio detalles sobre los padecimientos que soportó durante los dos meses en los que estuvo desaparecida.

“Me rompieron el esternón, me rompieron varias costillas, me provocaron quemaduras con encendedores y colillas de cigarrillos en el cuello. Tengo quemaduras en los brazos, en las piernas, en los glúteos. Me hicieron el submarino varias veces y me picanearon otras tantas”, relató Gladys, detenida en el “Chalet”, un centro de detención clandestina construido detrás del hospital.

Entre sus torturadores, la mujer pudo identificar tanto a Muiña como al resto de los que integraban el grupo de tareas conocido entonces como “Swat”. “Los conocía a todos. Tenían medias en la cabeza o pasamontañas, pero les conocía la voz, los cuerpos. Los conocía a todos”, remarcó Gladys, que luego de su liberación nunca más volvió al Posadas.

La causa

Muiña está condenado por ser “coautor del delito de privación ilegal de la libertad cometido por funcionario público con abuso de sus funciones o sin las formalidades prescriptas por la ley, agravado por el uso de violencia o amenazas, en concurso ideal con el delito de imposición de tormentos en relación con las condiciones de cautiverio impuestas, en concurso real con el delito de imposición de tormentos por un funcionario público al preso que guarde”. Las víctimas de su accionar, además de Gladys Evarista Cuervo, son Jacobo Chester, Jorge Mario Roitman, Jacqueline Romano y Marta Elena Graiff.

El fallo de la Corte

“Este fallo ahora responde a la política de Estado. Es la política de la desmemoria. Del olvido. Están hablando de reconciliación. Cómo me voy a reconciliar o a perdonar con esto. Yo, de ninguna manera”, cuestionó Cuervo a la decisión de la Corte.

La Nación

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