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Por: Guillermo Alvarado (RHC)

Hay un poema que durante mucho tiempo se atribuyó erróneamente a Bertold Brecht, y que después se supo que lo escribió el también alemán Martin Niemöller y que dice:

“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.

Se trata de una severa advertencia para aquellos que prefieren cerrar los ojos, o tienen miedo de ver una realidad sombría que se está construyendo delante de su mirada, sin que se atrevan a reaccionar.

En su momento los versos estuvieron dirigidos hacia quienes permitieron, por ignorancia, indolencia o complicidad, que el régimen nazi se impusiera en Alemania y condujera al mundo a la peor matanza colectiva jamás perpetrada en la historia de nuestra especie.

Hoy día, cuando se observa la situación en Venezuela, donde hordas salvajes disfrazadas de “opositores políticos”, de lo cual tienen muy poco o nada, atacan, asaltan, matan y destruyen, y nadie hace caso de las denuncias del gobierno del presidente Nicolás Maduro, ese poema que en principio no tuvo nombre, pero al que la fuerza de la costumbre le ha llamado “Ellos vinieron”, alcanza una asombrosa y aterradora dimensión.

Ellos, los fascistas, vinieron a Venezuela, y aunque hacen todo lo posible por mostrarse ante las cámaras con todo su vandálico horror, pocos en el mundo parecen haberse dado cuenta, quizás por la magia de los grandes monopolios de la información, capaces de transformar en un instante a un terrorista en un patriota, y venderlo como tal a un público insensible.

Vinieron por los chavistas, y muchos no dicen nada porque sienten que no son chavistas; vinieron por los dirigentes comunitarios, y otros no dicen nada, porque afirman que no son activistas sociales; vinieron por los sindicalistas, y callan porque no son líderes obreros; cuando vengan por ellos, ¿quíen quedará para decir algo?.

La última “hazaña” de estos fascistas desencadenados fue atacar a golpes y armas blancas y luego quemar a un joven de 21 años, solo porque…. parecía chavista.

Y aunque el presidente Maduro denunció esta brutal agresión, que mantiene a la víctima en estado grave, con quemaduras de primero y segundo grado y seis heridas de arma blanca, nadie dice nada, ni siquiera la OEA, tan rápida para gritar en otras ocasiones. ¿Será que su secretario general, el señor Almagro, está tan ocupado que no ha leído la prensa en los últimos días?, O ¿será que quemar chavistas, aunque solo lo sean en apariencia, no es, según él, un delito, o violación de los derechos humanos?

Ellos vinieron para tratar de tomar el poder, y de Venezuela querrán brincar a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y a cualquier otro lugar que se les ocurra, porque para entonces, igual que Adolfo Hitler, pensarán que nadie los puede detener.

Recuerda, puede ser que cuando vengan por ti, ya no quede nadie por allí para decir nada.

Editado por Maite González Martínez
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