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Un monstruo al atropello. ¿Quién le pondrá freno?

Por Carlos Medina Viglielm

Si conoces al enemigo y a ti mismo,

no debes temer el resultado a un ciento de batallas.

Tsun Tzu

Tras la visita a los sauditas, a quienes les “colocó” la friolera de 350 mil millones de dólares en armas, el presidente norteamericano visitó Israel, Jerusalem y el Muro de los Lamentos, entre cuyos bloques de piedra milenaria supuestamente guardó un “mensaje”, para luego escribir un (otro) mensaje en el libro de visitas del Museo del Holocausto, mensaje que ha sorprendido (y desagradado) no solo a los israelitas, sino al mundo entero: ¡Es un gran honor estar aquí con todos mis amigos! ¡Increíble! ¡No lo olvidaré nunca!” Si el mensaje hubiera sido escrito por un jugador de fútbol americano vaya y pase, pero se trata del presidente de la “democracia más grande del mundo”

El viernes 26 de mayo El País de España atituló: “El empujón de Trump al primer ministro de Montenegro” (Dusko Markovic) “El presidente de Estados Unidos le aparta para ponerse al frente del grupo en la sede de la OTAN”

Luego el video se “viralizó” en las redes.

Si sumamos la venta de armas a Arabia Saudita, el mensaje que dejó en el Museo del Holocausto, el empujón al primer ministro de Montenegro y las exigencias a los socios de la OTAN, para que éstos inviertan más millones en armamento (que deberán comprar a los EUA), tenemos una imagen bastante completa tanto de los intereses del mandatario yanqui, así como su grado de educación y formación intelectual: una bestia cuyo poder hace palidecer al mismo Adolf Hitler.

Es llamativo que nada menos que El País de España, un diario de los que más defienden al capitalismo y sus métodos, se sorprenda por la conducta de Trump. El País, por supuesto, no ha sido el único medio en “preocuparse” por los “modales” del magnate presidente. Y lo más posible es que él siga sorprendiendo, seguramente cada día, a toda una gama de connotados “demócratas”. Hay quienes recuerdan el ascenso de Hitler en 1933 y se lamentan, temerosos, por las similitudes. Aunque para eso, a esta altura, es un poco tarde.

La actitud de Trump no es para nada sorprendente. Este energúmeno prepotente, llegó a la presidencia gracias a  lo absolutamente irracional y excluyente del sistema electoral pretendidamente democrático que rige en los EUA. Pero también llegó con el permiso (si no, no lo hubiera podido hacer), de los más poderosos miembros de los consorcios fabricantes de armas y mercaderes del petróleo. Esto ya pasó otras veces antes y la humanidad conoce las terribles consecuencias. Ronald Reagan, aquel actor hollywodense de tercera, llegó a la presidencia bajo las mismas reglas. Y gobernó como si se tratara de una de sus películas de vaqueros: a los tiros. Fue él que, entre otras barbaridades, le hizo la guerra a Nicaragua sandinista financiando y armando la Contra, y el que en un ataque de soberbia, ordenó bombardear la casa de Muammar al-Gaddafi, en abril de 1986, ocasionando la muerte de 60 personas, entre ellas una hija adoptiva del líder libio. Donald Trump, parece ser muchísimo más peligroso.

¿Algo o alguien puede ponerle freno?

Primero, todos los imperios han caído, con más o menos estrépito: todos. El afán expansionista termina por debilitar, y más aquello montado con fines espurios. Hitler hizo crecer el poderío nazi, gracias al saqueo capitalista basado en la ocupación de territorios y el trabajo esclavo de millones, como tantos imperios antes, pero fue vencido, (principalmente por el ejército soviético).

El Imperialismo norteamericano es hoy extremadamente superior al Tercer Reich y a cuantos imperios existieron antes. Sin declarar la guerra, las nueve fuerzas navales yanquis patrullan todos los mares del mundo, con una capacidad de fuego, cada una de ellas, como para desatar por sí solas una guerra. La humanidad está siendo controlada desde el espacio por redes de satélites. Si quieren, miran dentro de nuestras casas. A eso debemos sumar el control de la red de internet y de todas las redes sociales por parte de la Agencia de Seguridad Nacional, la NSA, del ejército de los EUA, la más poderosa agencia de espionaje del mundo.

Agreguemos la introducción de la droga y la delincuencia como método de desestabilización de muchas naciones con México a la cabeza, teniendo en cuenta que los EUA son los principales consumidores de drogas del mundo y que la CIA es la principal organización de tráfico tanto de drogas como de armas. Todavía falta mencionar la instalación de cientos de miles de cámaras (el ojo que lo ve todo), para la “seguridad ciudadana” en las principales ciudades del mundo, controladas por las instituciones policiales bajo “supervisión” norteamericana.

El mundo ha avanzado bastante en el camino a convertirse en un Estado policial como parte del plan de dominio mundial. Muchas naciones han incrementado el número de efectivos policiales y poco a poco van introduciendo las patrullas de militares armados a guerra, como respuesta a la amenaza y las acciones terroristas, cuando sabemos que han sido los propios “servicios” norteamericanos quienes han financiado, entrenado y armado a las peores organizaciones terroristas de la historia, empezando con la propia CIA y siguiendo con Al Qaeda y el propio Estado Islámico o Daesh. Más de una vez el mundo ha tenido la fundada sospecha de que las acciones terroristas no han sido otra cosa que “operaciones de falsa bandera”, con el fin de imponer el miedo en la población y justificar el aumento del número de policías y militares. ¿Se han producido daños y bajas en la población civil? Eso es considerado por los empresarios vendedores de armas apenas como “daños colaterales” o un “gasto necesario” en la promoción de la guerra.

El escenario al que ha llegado la humanidad ha superado las peores historias de ficción del cine. Y lo terrible es que la situación empeorará, independientemente de la participación o no del energúmeno que hoy ocupa el sillón presidencial en Washington. España neo franquista, gran aliada yanqui, es un ejemplo de ello: en la “democracia” española está prohibido fotografiar a los integrantes de los cuerpos policiales (pueden dar todos los palos que deseen impunemente) y la supuesta “difamación” al Rey en las redes sociales significa ser perseguido y juzgado. Simples protestas callejeras son juzgadas como actos terroristas. ¿Qué es aquello contra lo cual la población podrá protestar, sin arriesgar años de cárcel?

Pero retornemos a la idea de que “todo los imperios han caído”. Roma cayó, los nazis sucumbieron y el Imperio norteamericano ya ha sido vencido en más de una oportunidad. Muchos tienen las esperanzas puestas en Rusia o China como adversarios capaces de vencer al Imperio. No nos hagamos ilusiones. Esperemos lo mejor, pero preparémonos para lo peor.

Tengamos presente que los yanquis no pudieron con Cuba. En 1961 organizaron una expedición “libertadora” pero la brigada mercenaria 2506, a pesar de tener todo el apoyo logístico y el armamento necesario, cayó derrotada en Girón en menos de 72 horas. Y en 1975, el ejército más poderoso del mundo tuvo que huir con el rabo entre las piernas de Saigón. ¡Se fueron de Viet Nam colgando de los helicópteros! De nada les valieron los bombarderos estratégicos B52, los cazabombarderos Phantom, o el terrible “agente naranja”. A pesar del libre consumo de drogas (o también por ello), los soldados norteamericanos fueron cazados como moscas por los guerrilleros vietnamitas. ¿Superaron  las trampas y flechas de bambú a los fusiles R15? NO, lo hicieron los combatientes que defendían su patria milenaria (también con trampas y flechas de bambú).

Es muy posible que la guerra en la que los consorcios norteamericanos fabricantes de armas están introduciendo al mundo sea la definitiva. Pero pensemos en que otra vez las fuerzas del mal serán destruidas. Costará mucha sangre sudor y lágrimas. La Segunda Guerra Mundial será superada en todo sentido y la humanidad para salvarse, habrá estado al borde del holocausto total. Es posible que el escenario principal sea Latinoamérica. Eso nos compromete directamente. ¿Dudas? Latinoamérica posee inmensos tesoros: petróleo, oro, metales preciosos y reservas de agua potable. Basta con saber que tenemos una cantidad de bases militares yanquis ya esparcidas por todo el territorio, a lo cual se suma la colaboración de los gobiernos cipayos.

Posiblemente tratarán los yanquis de no implicarse directamente, al menos al principio, más allá de algunos cientos de “consejeros”. Pero las guerras se ganan sobre el terreno, ocupándolo. No bastará para ello la utilización de ejércitos locales de ocupación, como han sido o son, la casi totalidad de los ejércitos latinoamericanos. Luego la operación de asalto, la apertura de hostilidades,  puede estar en la fase inmediata previa en Venezuela, hoy bajo el “fuego de ablande” opositor. Mas el Imperio no tiene asegurada la victoria. Los militares norteamericanos y sus tropas mercenarias patrullan el mundo con todas sus armas y su tecnología, aunque también, siempre rodeados…

Ojalá que estas reflexiones no fueran más que un argumento de ficción. Pero no lo son. En algún momento, en los próximos meses o años los hombres y mujeres honrados del mundo se verán en la disyuntiva de ser o no partícipes de la contienda, de hacerlo en mayor o menor medida, según las posibilidades que todos y cada uno tenemos. No será nada fácil. La inmensa mayoría de los seres humanos aborrecen la guerra por toda la destrucción, por todo el sufrimiento que acarrea. Pero “si quieres la paz, prepárate para la guerra”, con la seguridad de que no hay nada más creativo e invencible que los que luchan por una causa justa que, en este caso, es el de la humanidad. Es aconsejable la lectura y profundo análisis de “El arte de la guerra” del genio militar chino Tsun Tzu, y luego obrar en consecuencia, sin dejar de vivir intensamente cada día.

Se extremadamente sutil, incluso hasta el punto de lo informe. Se extremadamente misterioso, incluso hasta el punto de la ausencia de sonido. De esta manera podrás ser el director del destino de tu oponente.

Tsun Tzu

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