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Asesor de Donald Trump: las energías renovables son una amenaza “peor que el terrorismo”

Travis Fisher, un asesor oficial del Departamento de Energía de Estados Unidos asegura que las energías limpias son una amenaza mundial “más grande que el terrorismo”, lo que le trajo montones de críticas.

Travis Fisher escribió en 2015 un reporte para el Instituto de Investigaciones en Energía (IER, en inglés), en el que asegura que las energías limpias son “la amenaza emergente más grande del momento” para la industria eléctrica del país, y más adelante agrega que es una amenaza para la fiabilidad de la electricidad más grande que los ciberataques, el terrorismo y los cambios climáticos extremos.

Lo que más alarma a la comunidad científica es que Fisher ahora está liderando un estudio científico, ordenado por el secretario de energía, Rick Perry, con el que se intenta, según alegan, determinar las pautas necesarias para asegurar la fiabilidad de la red eléctrica nacional en EE.UU. Si Fisher se rige por las pautas de su reporte, los especialistas temen que las recomendaciones para la inversión en energías se dirijan hacia los combustibles fósiles y la energía nuclear.

De lo que se sabe hasta ahora, el estudio pedido por Perry se parece demasiado al reporte de Fisher de 2015:

“La amenaza más grande a la fiabilidad eléctrica en Estados Unidos no viene de los desastres naturales o los ataques humanos, sino de las malas políticas energéticas”. – Reporte Fisher, 2015.

“Nuevas preocupaciones en los sistemas de distribución energética vienen de dos tipos de políticas: la primera de regulaciones que directamente eliminan el apoyo a las energías confiables como el carbón y la nuclear, y la segunda de subsidios y obligaciones a incrementar la cantidad de electricidad que viene de fuentes no confiables, como la solar o la eólica”. – Estudio Perry, 2017.

No rotundo a las energías limpias

En su reporte, Fisher ataca violentamente la generación de energías limpias, como la eólica y la solar, asegurando que no son para nada confiables como fuentes para una matriz energética estable. Ese mismo año, IER y su brazo armado de lobby, la Alianza Americana de Energía (AEA) recibieron millones de dólares en donaciones del consorcio de la familia Koch, dueños de una multimillonaria industria petrolera, para que promovieran la derogación de legislaciones que apoyaban las energías limpias. 

En 2016, tras solicitar el inicio de un proceso de bancarrota, la empresa Peabody Energy, también involucrada en la generación de energía con combustibles sucios, hicieron público que habían contribuido con US$50.000 a IER.

Un memorando previo, enviado por Perry, contiene también una crítica específica que preocupa a quienes impulsan las energías limpias: “Aquellos que presionen por la continuación de cargas regulatorias (contra energías tradicionales) y por las políticas de subsidios (a las energías limpias) son responsable del cierre forzoso y anticipado de las plantas de energía básicas”.

Fisher hace recomendaciones específicas nefastas para el medio ambiente, en las que pide repeler:

  • El Plan de Energías Limpias de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU.
  • Los estándares de mercurio y gases tóxicos
  • Los créditos tributarios por producción federal de energía eólica
  • Nuevos estándares en generación estatal de energías renovables
  • Impulso a la generación solar

También critica supuestas “trabas burocráticas” a la Comisión de Energía Nuclear de EE.UU., quienes supuestamente están anuentes al cierre de plantas nucleares, algo que considera peligroso porque es una “energía confiable”.

La organización EcoWatch denuncia que Travis Fisher es afín a los intereses de las industrias fósiles, y que sus recomendaciones y afirmaciones favorecen a la generación eléctrica con combustibles contaminantes, en vez de promover las limpias, como la solar, la eólica o la hidroeléctrica.

El estudio de Fisher y Perry servirá como plataforma y excusa para que la administración Trump “revise” las políticas que dejó Obama, en materia de energías limpias, hacia las que ya se ha manifestado, desde su campaña, en absoluta contra. “Me hablan de cambio climático y de calentamiento global y yo me estoy congelando del frío”, afirmó el ahora mandatario durante un mitín de campaña.

Distintos detractores de estas posiciones ahora exigen a Fisher y Perry que aporten todas las pruebas de sus afirmaciones, asegurando que carecen de estas en lo pronto. Además piden que apoyen las energías limpias para que estas se vuelvan asequibles y confiables, y que dejen beneficios para las distintas industrias que inviertan.

Tomado de LaRed21 – Montevideo

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