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Mauricio Macri

por  Jorge Ángel Hernández (RHC)

La coherencia del presidente argentino Mauricio Macri es innegable: partió al Mercosur decidido a cumplir su repetida promesa de defender como presos de conciencia a delincuentes de la política venezolana.

Su papel de caballo de Troya comenzó a rodar en las sesiones oficiales. Leyó su guión y recibió una respuesta convincente, precisa y sosegada por parte de la canciller Delcy Rodríguez, a pesar de que lo merecido podría haber ido a tonos más subidos. Bien por la política venezolana, demasiado demonizada por los monopolios de la información como para permitirse boutades admisibles en el ámbito de la diplomacia.

Tras la noticia, circulan los memes de contraofensiva en las redes sociales mientras los agentes de la guerra mediática recurren al patrón argumental que han estado empleando en todos estos años de orgánica campaña. El Diario insignia del Grupo PRISA, coherente también con su papel de opositor orgánico al chavismo, reseña el acto destacando la invectiva de Macri y poniendo en tela la acusación de injerencismo de la canciller venezolana. Por su no fuera suficiente la coherencia del Plan A, la reseña anuncia el fin de la homogeneidad política del MERCOSUR, que es el verdadero objetivo del caballo de Troya. El Diario argentino Clarín ni siquiera se da por enterado de que a su adalid le han respondido.

También es coherente Macri en su elección del círculo de allegados, que van de los propietarios de grandes monopolios –únicos que podrán llegar a las agencias bancarias argentinas a extraer un par de millón de dólares- a los que no pueden resistir el peso del voto democrático y ejercen la violencia sobre la población, las instituciones educativas y culturales y los gobiernos y partidos que no le son afines. Y con el desentendimiento de la verdad concreta, de los hechos demostrables. Sus falsos positivos de hegemonía capitalista se pasean por sus frases como cisnes de Darío, o como gansos de otras bocas que intereses espurios reivindican. Y así también el argumento de insostenible para los derechos humanos que cercena a golpe de decreto.

Por esta vez, y aunque la guerra mediática censure y mutile despiadadamente la respuesta de la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, la pata delantera del caballo de Troya ha acusado una importante rajadura, demasiado vinculada a sectores dictatoriales, protectores y ejecutores de violencia selectiva, tortura y asesinato por motivos políticos, exclusivamente. Pero acerca de eso, Macri también es ejemplarmente coherente: silencio y cínico perdón. Al menos hasta que vuelva la justicia social a la cúpula gubernamental y la conciencia del voto se aliste un poco más.

(Tomado de CubaSí)

Editado por Maria Calvo
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