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Manifestantes “pacíficos”, émulos del Ku Klux Klan

Orlando Figuera (21 años) fue acuchillado y quemado vivo el 20 de mayo de 2017, en el barrio de Altamira, Distrito Capital. Foto: El Nacional/ Red58.Orlando Figuera (21 años) fue acuchillado y quemado vivo el 20 de mayo de 2017, en el barrio de Altamira, Distrito Capital. Foto: El Nacional/ Red58.

Al menos 23 personas habían sido quemadas vivas desde el pasado mes de abril hasta el 19 de julio en actos de protestas organizadas por la oposición venezolana, según ha documentado Red58.org.

La mayoría murió o recibió graves lesiones debido a prejuicios hacia y contra la víctima por razón de su condición social o creencia política, acto tipificado por Naciones Unidas como “crimen de odio”.

El crimen de odio es una modalidad de delito deshumanizante, porque quien lo comete considera que su víctima carece de valor humano a causa de su color, sexo, orientación sexual, género, identidad de género, origen, origen étnico, status civil, nacimiento, impedimento físico o mental, condición social, religión, edad, creencias religiosas o políticas”, según la Oficina del Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio, de la ONU.

Este tipo de crímenes, inéditos en la historia contemporánea de Venezuela, se ha producido en cinco regiones del país en los últimos 108 días: Región Capital (15), Lara (3), Zulia (2), Anzoátegui (1), Táchira (1) y Carabobo (1).

Cuatro de estos hechos ocurrieron cuando estallaron los explosivos en las manos de los propios manifestantes de la oposición, antes de que los lanzaran contra otros. En 19 casos, las personas agredidas eran funcionarios gubernamentales, negros, pobres o fueron señalados como chavistas por fanáticos, en acciones donde los perpetradores utilizaron cócteles molotov y morteros caseros, petardos y otras armas.

Carlos Ramírez, quemado a la salida del Metro Altamira en Caracas y uno de los pocos que ha sobrevivido para contarlo, refirió a los medios cómo fue interceptado por un grupo de hombres encapuchados:

Uno de ellos le dijo: “¡Epa, chavista!”, a lo que él respondió: “¡Yo no soy ningún chavista! Déjame pasar, que yo voy a un edificio por aquí. Me lanzó un golpe, yo le lancé otro. Cuando intenté correr, dice: ‘¡agarren al chavista!’ Allí salieron como veinte”. Recibió el impacto de una molotov. Aunque estaban presentes funcionarios de la Policía de Chacao –cuerpo autónomo del municipio del mismo nombre que encabeza el opositor Ramón Muchacho–, no intervinieron en su defensa.

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