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por Gabriel Mazzarovich – Semanario El Popular

El presidente de EEUU, Donald Trump, dijo este viernes, que no descarta una opción militar contra Venezuela. Es una afirmación gravísima, una amenaza a Venezuela, a un pueblo hermano y a la paz de todo el continente, es una amenaza a todas y todos los latinoamericanos.

Trump hizo esta declaración luego de reunirse con su secretario de Estado, Rex Tillerson; su asesor de seguridad nacional, H.R. McMaster; y su embajadora ante la ONU, Nikki Haley.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó este viernes que no descarta “una posible opción militar” en Venezuela, tras haber impuesto sanciones unilaterales contra ciudadanos venezolanos y el presidente Nicolás Maduro.
“Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo una posible opción militar si es necesario”, expresó el mandatario desde su club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), donde se encuentra de vacaciones.
Durante su encuentro con los periodistas, el mandatario enfatizó que no descarta hacer uso del recurso militar puesto que “una opción militar es algo que, ciertamente, podemos perseguir”.
“Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos”, señaló Trump
La afirmación de Trump pone sobre la mesa, descarnadamente, cuál es el factor central de la agresión y la desestabilización en Venezuela; el mismo que hace 200 años lo es sobre todo nuestro continente: el imperialismo yanqui.

Los dichos de Trump se suman a los formulados por Mike Pompeo, director de la CIA, quien dijo públicamente en Aspen, hace muy pocos días, que había viajado a “Colombia y México para ajustar detalles sobre la transición en Venezuela” y que la CIA “estaba dando lo mejor de sí para lograr la salida de Maduro”.

O los del Secretario de Estado, Tillerson, que además es ex CEO de Exxon, la petrolera más grande del mundo y tiene un juicio multimillonario contra Venezuela, quién dijo, también públicamente que “las 6 agencias de la comunidad de inteligencia de EEUU” estaban trabajando para lograr “sacar a Maduro del poder”.
EEUU, durante el gobierno de Obama, declaró a Venezuela “un peligro para la seguridad nacional” y estableció todo tipo de sanciones, Trump mantuvo esta calificación y amplió las sanciones.

Se hizo público y está disponible para quien lo quiera ver un documento de trabajo de la Cuarta Flota de EEUU, recompuesta por Obama y Hilary Clinton, para desestabilizar a Venezuela, que tiene tareas para Luis Almagro en la OEA, para la oposición y que dice que la última fase del Plan contemplaría “una intervención militar humanitaria”.

Trump, como todo amo, es despectivo con sus peones, dejó en evidencia pristina a Almagro y también a la oposición venezolana, la de derecha, la fascista, que ante el fracaso de su estrategia del todo o nada, envió a varios de sus líderes a Miami, ¿dónde si no?, a pedir una intervención directa de sus patrones. Si, Guevara y otros “líderes democráticos” venezolanos volvieron a pedir que invadieran su país.

También, a nuestro modesto entender, y dicho con fraternidad, quedaron expuestas las debilidades de los análisis, posicionamientos y “relatos” de quienes tomaron postura omitiendo o minimizando al imperialismo como actor central de la crisis.
También omitiendo o minimizando que estamos ante una crisis del capitalismo y un ajuste global gigantesco para poner al servicio del capital todos los recursos del planeta y de la humanidad. Eso es lo que persigue EEUU en Venezuela, no es un problema de relatos o de matices, es material, intereses materiales y concretos.

Recibimos hace un mes a Noam Chomsky, invitado por la Fundación Líber Seregni, de nuestro Frente Amplio. Llenamos el Salón Azul de la Intendencia para escucharlo. Se escribieron y se dijeron muchas cosas sobre lo lúcido de su análisis. ¿Cómo se puede aplaudir a Chomsky y después ignorar su análisis y sus conclusiones para posicionarse en concreto sobre la situación internacional?

La democracia, es decir la libertad y la igualdad, están amenazadas en América Latina por un régimen social injusto, depredador, que hace que el 1% de la población mundial tenga más riqueza, bastante más, que el 99% restante, compuesto por miles de millones de personas.
No se debe ocultar errores propios, pero no se puede diluir o borrar al enemigo. Tampoco poner en plano de igualdad cosas que no lo son. La democracia, como construcción social, ha sido y es, la batalla permanente entre los pueblos por ampliar la libertad y las oligarquías y su poder por limitarla, desde siempre, desde hace milenios.

Nadie niega que sean controvertidas, e incluso equivocadas, algunas medidas o decisiones políticas del gobierno encabezado por Nicolás Maduro. Nos duelen todas y todos los muertos y heridos, sin excepción. Nos duelen las penurias y los problemas económicos que enfrenta el pueblo venezolano.
La salida debe ser el diálogo político y la paz. De hecho, luego de la constituyente, y más allá de las opiniones que existan sobre ella, se abrió un espacio de diálogo y sectores de la oposición se desmarcaron de la estrategia golpista e inscribieron sus candidatos para las elecciones a gobernadores que serán en diciembre.

Contra ese camino, aún tímido, aún débil de diálogo, es que va dirigida la señal de Trump. Y por eso es tan equivocada la decisión del MERCOSUR y la posición de nuestro gobierno del Frente Amplio al apoyarla. No es haciendo mayor el aislamiento que se ayuda al diálogo. Si se aísla, objetivamente, y más allá de intenciones que no atribuimos y no creemos que existan, se deja a un pueblo más expuesto a la agresión del imperio.

Por boca de Trump y su fraseología fascista, queda una vez más claro, que el principal obstáculo para la paz en América Latina, como hace casi 200 años, es el imperialismo yanqui.
No se trata de estar de acuerdo en todo, ni de que los que pensamos o piensan distinto pasen a ser enemigos.
Pero hay que debatir con fraternidad y con firmeza. No se puede tener una furia fiscalizadora sobre un pueblo, que, con aciertos y errores, construye su camino de emancipación y una prescindencia incomprensible sobre el enemigo, el verdadero, el de siempre.

Es hora de expresar, con claridad, con firmeza, que la defensa de la paz en América Latina es un imperativo ético; también la autodeterminación de los pueblos y la soberanía de nuestros países, único camino para lograr una democracia real, que implica, necesariamente, la construcción permanente de libertad e igualdad. Y ocurre que el peligro principal para todo eso es EEUU, es el imperialismo yanqui, no por su relato, por su práctica histórica, pasada y presente.

Entre los pueblos y el imperialismo no hay equidistancia posible, ni equilibrio que nos ponga a salvo. Hay que asumir al enemigo y defender la paz, la soberanía, la democracia y la libertad.
El silencio de la OEA y de la mayoría de los gobiernos ante la amenaza dolorosamente material del Imperio habla por sí solo.
Dependerá de la unidad, porque las divisiones solo favorecen al enemigo que bastante poder tiene ya como para regalarle más, de la construcción política y social, de nuestros pueblos que paremos esta amenaza.
Una vez más lo reiteramos hay que construir un amplio frente de pueblos y gobiernos en defensa de la paz, seriamente amenazada, de la autodeterminación y la soberanía, de la democracia y del derecho, también inalienable, a la transformación social.

Una cronología y algunos números

La amenaza de Trump no se puede banalizar ni tomarse a la ligera. EEUU ha sido el principal agresor de los pueblos de América Latina en el siglo XIX, en el siglo XX y en lo que va del siglo XXI.

Casi no ha habido país latinoamericano que no haya sufrido directamente la acción militar de agresión yanqui. Todos hemos sufrido su agresión ideológica, mediática, sus operaciones encubiertas de la CIA y el FBI, sus presiones y chantajes para los acuerdos comerciales, alcanza con recordar las presiones para que se firmara el NAFTA, acuerdo de comercio entre EEUU, México y Canadá; el CAFTA, su versión en Centroamérica o el ALCA, el sueño de la pax americana en todo el continente, que fue derrotada en Mar del Plata en 2010, por la lucha de los pueblos y por la posición firme de los gobiernos de Chávez, Lula, Kirchner, Evo y Tabaré Vázquez, que fue quien en nombre del MERCOSUR argumentó el rechazo.

Con la Doctrina Monroe primero, luego con la de la Tricontinental, luego con la de la Seguridad Nacional, que llenó de dictaduras fascistas el continente, utilizó a las fuerzas armadas de nuestros países como fuerzas de ocupación y dejó más de 600 mil desaparecidos y cientos de miles de muertos.
Todo ello condensado en la doctrina de intervención resumida en los llamados Documentos de Santa Fe, el primero de ellos redactado en 1980, para guiar la política hemisférica de Ronald Reagan.
En términos estrictamente militares es absolutamente cierto lo que dijo Trump, EEUU tiene soldados en todo el mundo y tiene también en América Latina.

Según informes oficiales del Pentágono Estados Unidos tenía 865 bases en 46 países, en los cuales desplegaba unos 200 mil soldados, esto en el año 2010. Algunos estudios señalan que la cifra es superior y hablan de 1.250 bases en más de 100 países.
En América Latina, según estudios y reportes oficiales de los propios yanquis, Estados Unidos tendría 36 bases oficialmente reconocidas. Solo por nombrar algunas de ellas, en América Central se encuentran la base de Comalapa en el Salvador, la de Soto-Cano (o Palmerola) en Honduras, en Costa Rica está la base de Liberia. En América del Sur operan en Perú tres bases de las que poco se habla; en Paraguay está la base militar Mariscal Estigarribia, localizada en el Chaco; más las 7 que existen en Colombia y una larga lista de bases ubicadas en la selva y en torno a la frontera con Brasil; en el Caribe, existen bases en Cuba, la de Guantánamo, usada como centro de tortura; en Aruba, la base militar Reina Beatriz y en Curaçao la de Hatos.

Eso no es paranoia especulativa, es la realidad. Es a lo que se refiere Trump. Pero además la historia de EEUU es la de usar esa fuerza militar y agredir a nuestros pueblos.

A continuación, reproducimos una cronología parcial, pero bastante completa de las intervenciones yanquis contra América Latina.

1823: La Doctrina Monroe declara que América Latina se considera “esfera de influencia” para Estados Unidos.
1846: Estados Unidos emprende una guerra contra México, país que finalmente es forzado a ceder al vecino del norte la mitad de su territorio, incluidos los hoy poderosos y ricos Estados norteamericanos de Texas y California.
1854: La marina yanqui bombardea y destruye el puerto nicaragüense de San Juan del Norte. El ataque ocurrió después de un intento oficial de poner impuestos al yate del millonario norteamericano Cornelius Vanderbilt, quien había conducido su nave a dicho puerto. El bombardeo facilitó el camino a William Walker.
1855: El aventurero estadounidense William Walter, operando en interés de los banqueros Morgan y Garrison, invade Nicaragua y se proclama presidente. Durante sus dos años de gobierno invadiría también a los vecinos países de El Salvador y Honduras, proclamándose igualmente jefe de Estado en ambas naciones. Walker restauró la esclavitud en los territorios bajo su ocupación.
1898: Los Estados Unidos declaran la guerra a España en el momento en que los independentistas cubanos tenían prácticamente derrotada a la fuerza militar colonial. Las tropas norteamericanas ocupan la Isla de Cuba, desconocen a los patriotas y España se ve obligada a ceder a Estados Unidos los territorios de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai.
1901: Las fuerzas norteamericanas de ocupación hacen incluir en la Constitución de la nueva República de Cuba la infame Enmienda Platt, mediante la cual Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir en los asuntos cubanos cada vez que estimara conveniente. Cuba también fue forzada al arrendamiento en perpetuidad de un pedazo del territorio nacional para el uso de la Marina de Guerra estadounidense: La Base Naval de Guantánamo.
1903: Los Estados Unidos “estimula” la segregación de Panamá, que entonces era parte de Colombia, y adquiere derechos sobre el Canal de Panamá. Años después, el ex presidente Teodoro Roosevelt -el real segregador de Panamá-diría: “Yo tomé la Zona del Canal mientras el Congreso debatía.” A Colombia se le pagó posteriormente la ridícula suma de $25 millones en compensación.
1904: Se promulga en Panamá la Constitución Nacional. Tiene un apartado que contempla la intervención militar norteamericana cuando Washington lo crea necesario. Inmediatamente se inicia la construcción del Canal de Panamá. Más adelante, Estados Unidos llenará la zona de bases militares y en 1946 fundará la tristemente célebre Escuela de las Américas, por cuyas aulas pasarán casi todos los dictadores de América Latina.
1904: La infantería de marina estadounidense desembarca en República Dominicana para sofocar un levantamiento armado opositor. Un año después, a propósito de la intervención en ese país, el Presidente Teodoro Roosevelt declara que Estados Unidos sería “el gendarme” del Caribe.
1906: Las inversiones norteamericanas en Cuba, que en 1885 representaban 50 millones de pesos cubanos, alcanza la cifra de 200 millones. En agosto de ese año estalla una insurrección contra el presidente títere Estrada Palma, quien solicita la intervención militar de EE.UU. Los norteamericanos desembarcan y designan como interventor a William Taft.
1907: República Dominicana: Estados Unidos consiguió que el gobierno dominicano le otorgara la recaudación de los ingresos aduanales, estatus que se mantendría por 33 años consecutivos.
1908: Tropas norteamericanas intervienen en Panamá. En la próxima década lo hará cuatro veces más.
1910: Los marines yanquis ocupan Nicaragua para sostener el régimen de Adolfo Díaz.
1911: México: Para “proteger “a ciudadanos norteamericanos, el presidente William Taft ordena el desplazamiento de 20 mil soldados a la frontera sur y ocho buques de guerra frente a las costas de California.
1912: Los marines norteamericanos invaden Nicaragua y dieron comienzo a una ocupación que se mantendría casi continuamente hasta 1933. Ese mismo año (1912) el Presidente Taft declara: “No está distante el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como es ya nuestro moralmente.”
1914: La Marina de Estados Unidos bombardea la ciudad portuaria de Veracruz, un ataque aparentemente motivado por la detención de soldados norteamericanos en Tampico. El gobierno mexicano se disculpa, pero el presidente Woodrow Wilson ordena que la armada ataque a Veracruz. Cien soldados mexicanos, varios cadetes de la Escuela Naval y grupos civiles resisten con heroísmo. Hay 300 muertos. Los ocupantes permanecen durante varios meses.
1915: Los marines ocupan Haití para “restaurar el orden”. Se establece un protectorado que permanecerá hasta 1934. El secretario de Estado William Jennings Bryan, al informar sobre la situación haitiana comentó: “Imaginen esto: negros hablando francés”
1916: Marines ocupan la República Dominicana y permanecen allí hasta 1924
1918: En Panamá los marines ocupan la provincia de Chiriquí, para “mantener el orden público”.
1924: La infantería de marina USA invade a Honduras para “mediar” en un enfrentamiento civil. Un militar hondureño asume el gobierno provisional. Honduras ocupa el primer lugar mundial en la exportación de bananas, pero las ganancias son para la United Fruit Company.
1925: Tropas del Ejército norteamericano ocupan la ciudad de Panamá para acabar con una huelga y mantener el orden.
1926: Estados Unidos decide crear en Nicaragua una Guardia Nacional. Augusto César Sandino se propone crear un ejército popular para combatir a los ocupantes extranjeros.
1927: En Nicaragua un capitán de los marines yanquis conmina a Sandino para que se rinda. El rebelde responde: “Yo quiero patria libre o morir”. Estados Unidos realiza entonces el primer bombardeo aéreo en América Latina. Ataca la aldea El Ocotal. Mueren 300 nicaragüenses por las bombas y ametralladoras yanquis.
1930: En República Dominicana comienza la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, un militar surgido de la Guardia Nacional, fomentada y entrenada por Estados Unidos.
1933: Estados Unidos abandona Nicaragua y deja el control del país a Anastasio Somoza y su Guardia Nacional.
1934: En Nicaragua es asesinado César Augusto Sandino, quien había depuesto las armas. El asesinato fue ordenado por Somoza, con la complicidad del embajador norteamericano Arthur Bliss Lane.
1941: En Panamá es depuesto el presidente Arias por un golpe militar liderado por Ricardo Adolfo de la Guardia, quien primero consultó su plan con el Embajador de Estados Unidos. El Secretario de Guerra Henry Stimson declaró al respecto: “Esto fue un gran alivio para nosotros, porque Arias había sido muy problemático y muy pro-Nazi”
1946: Estados Unidos abre en Panamá la tristemente célebre Escuela de las Américas, para la formación de los militares del hemisferio. Allí se formaron los principales protagonistas de las dictaduras militares en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Centroamérica y en otros países.
1947: Estados Unidos comienza a imponer paulatinamente el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
1952: En Cuba, con la anuencia y agrado del gobierno de Estados Unidos, el general Fulgencio Batista produce el derrocamiento de Carlos Prío Socarrás e inaugura una sangrienta tiranía.
1954: La CIA orquesta el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Jacobo Árbenz en Guatemala. Un poeta guatemalteco describió el gobierno de Árbenz como “años de primavera en un país de eterna tiranía”. Siguieron casi 40 años de violencia y represión que culminaron en la política de “tierra arrasada” de los años 80. Más de 150 000 personas perdieron la vida.
1956: En Nicaragua el poeta Rigoberto López Pérez mata al dictador Anastasio Somoza, que llevaba 20 años en el poder con apoyo de Estados Unidos. El presidente Franklin Delano Roosevelt lo había definido así: “Es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”. Su hijo Anastasio Somoza Debayle prolongó la dinastía tiránica durante varios años más.
1960: El presidente Eisenhower autoriza la realización en gran escala de acciones encubiertas para derribar el gobierno de Fidel Castro, quien había llegado al poder en enero de 1959 e inició de inmediato una obra revolucionaria de extraordinario alcance social y apoyo popular. Las acciones encubiertas incluían el asesinato del líder cubano, la creación de bandas contrarrevolucionarias y el sabotaje a los principales sectores de la economía isleña.
1961: Fuerzas mercenarias reclutadas, organizadas, financiadas y dirigidas por Estados Unidos invaden Cuba por Bahía de Cochinos (Playa Girón). En menos de 72 horas son derrotadas en lo que constituyó la primera gran derrota militar del imperialismo yanqui en América Latina.
La CIA cocina un golpe de Estado contra el presidente electo de Ecuador J. M Velazco Ibarra, quien se había demostrado demasiado amistoso con Cuba.
1964: El presidente de Brasil Joao Goulart, quien se proponía llevar a cabo una reforma agraria y nacionalizar el petróleo, es víctima de un golpe de estado apoyado y promovido por Estados Unidos.
1965: Estados Unidos envía miles de efectivos a República Dominicana para reprimir un movimiento que intentaba restaurar en el poder al anteriormente derrocado presidente progresista y democráticamente electo Juan Bosch.
1966: Estados Unidos envía armas, asesores y Boinas Verdes a Guatemala, para implementar una llamada campaña contrainsurgente. En un informe del Departamento de Estado reconocía que: “para eliminar a unos pocos cientos de guerrilleros habrá que matar quizás a 10 mil campesinos guatemaltecos”.
1967: Un grupo de Boinas Verdes fueron enviados a Bolivia para ayudar a encontrar y asesinar a Ernesto Che Guevara.
1968: la CIA, organiza una fuerza paramilitar considerada como la precursora de los tenebrosos “Escuadrones de la Muerte”.
1971: El diario The Washington Post confirma que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había intentado asesinar en varias oportunidades al líder de la revolución cubana Fidel Castro. Años después, y en la medida que los documentos secretos de la CIA eran desclasificados se ha sabido que los intentos se cuentan por decenas y los planes por centenares.
1973: Los militares toman el poder en Uruguay, apoyados por Estados Unidos. La subsiguiente represión alcanzaría elevadísimas cifras de población encarcelada por razones políticas.
Un golpe de Estado instigado y organizado por Estados Unidos derroca al gobierno electo del Presidente Salvador Allende en Chile, y se instala en el poder el General Augusto Pinochet quien encabeza una cruenta y larga tiranía.
1976: Asume el poder una dictadura militar en Argentina. Años después se desclasificaron en Estados Unidos casi 5000 documentos secretos que revelaron la estrecha colaboración y el apoyo otorgado desde los más altos niveles del poder en Washington a los militares argentinos, responsables de la muerte de al menos 30.000 argentinos, una gran parte de ellos jóvenes estudiantes y trabajadores. Recientemente, el Departamento de Estado de EEUU ha desclasificado documentos que implican directamente al antiguo secretario de Estado Henry Kissinger y otros altos responsables norteamericanos en los crímenes cometidos por la dictadura argentina, que puso en marcha una campaña de asesinatos, torturas y “desapariciones” tras asumir el poder. Kissinger estuvo involucrado en las operaciones del llamado Plan Cóndor, una red de cooperación para capturar y ejecutar opositores políticos en Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia.
1980: Estados Unidos incrementa la asistencia masiva a los militares de El Salvador que se enfrentan a las guerrillas del FMLN. Los escuadrones de la muerte proliferan; el Arzobispo Romero es asesinado por terroristas de derecha; 35 mil civiles son muertos entre 1978 y 1981. La violación y asesinato de 4 monjas por sicarios de los militares hace que el gobierno yanqui suspenda la ayuda militar. por un mes.
1981: La Administración Reagan inicia la guerra de los “contra” para destruir el gobierno sandinista en Nicaragua.
La CIA avanza en la organización de los “contras” en Nicaragua. Habían comenzado el año anterior con un grupo de 60 antiguos guardias de Somoza. Cuatro años después llegarían a agruparse en la “contra” casi 12 mil ex guardias. De los 48 jefes militares más importantes de la “contra”, 46 habían sido oficiales de la Guardia Nacional. Estados Unidos también avanzó en la guerra económica contra Nicaragua y en las presiones ejercidas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
El general Omar Torrijos, presidente de Panamá, muere en un accidente aéreo. Desde entonces ha existido la sospecha de que la CIA tuvo que ver con el desastre, debido al nacionalismo patriótico de Torrijos y a las relaciones amistosas que su gobierno sostenía con Cuba.
1983: Se produce la invasión de cinco mil infantes de marina de Estados Unidos a la pequeña isla caribeña de Granada. Las tropas yanquis entraron poco después de que una conspiración había sacado del poder a Maurice Bishop, un líder izquierdista y nacionalista.
1989: Estados Unidos invade Panamá para arrestar a quien fuera su protegido, Manuel Noriega. La operación dejó no menos de 3 mil bajas civiles.
1990: Estados Unidos interviene masivamente en el proceso electoral de Nicaragua a través de acciones encubiertas y también públicas. Washington consolidó abiertamente la coalición de oposición, aunque tales prácticas son ilegales según la ley estadounidense.
2000: Como parte de la “Guerra a las Drogas”, Estados Unidos lanza el Plan Colombia, un programa de ayuda masiva civil y militar a un país que quizás tenga el peor récord de derechos humanos en el hemisferio. El financiamiento de Estados Unidos para este Plan es de 1 300 millones, de los cuales el 83 por ciento está destinado al gasto militar. El Plan Colombia después se ha subsumido en la “Guerra contra el Terrorismo”.
2002: Estados Unidos apoyó y financió a los elementos que organizaron el fallido golpe de Estado del 11 de abril en Venezuela.
Esta Cronología está disponible en “Koeyu – Visiones Alternativas Adital”, hay más, y algunas más extensas y documentadas.
Eso no es lo central hoy. Lo central hoy es encontrar los caminos de unidad y lucha que nos permitan que a esa lista no se le agregue, impunemente, otra fecha más: Venezuela 2017.
Eso es lo que está en juego.

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