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Por Carlos Medina Viglielm

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.”

Fidel Castro Ruz, Río de Janeiro 1992

Se ha celebrado a lo largo y ancho del mundo, en las principales orbes del “mundo desarrollado” y del otro, el llamado Black Friday, el Viernes Negro, fecha en la cual millones de personas se lanzan a la caza de ofertas y rebajas de artículos en las tiendas, gastando miles de millones de dólares.

Lo hacen, lo hicieron y presumiblemente lo volverán a hacer como si se acabara el mundo, sin darse cuenta de que efectivamente, la acción, efectuar compras la absoluta mayoría de las veces en forma totalmente innecesaria, lleva justamente a que se acabe el mundo.

Los océanos vomitan plásticos, las especies marinas se mueren, las selvas van desapareciendo, el aire se hace irrespirable, el hielo polar se derrite y el nivel de los mares aumenta, el tamaño de los huracanes y su frecuencia aumentan, los incendios de bosques son cada vez más grandes y ya veremos si se libera el metano del permafrost…

El sistema de administración capitalista de economía de mercado, fomenta por todos los medios a su alcance esta actitud estúpida, al grado de suicida, por parte de quien tiene supuestamente, el grado más alto de inteligencia de todo el reino animal: el ser humano.

Millones de años de desarrollo, de aprendizaje, de superación, para terminar destrozando el único lugar disponible para vivir.

Sabiamente, el comandante Fidel Castro Ruz, lo anticipó en la conferencia de las Naciones Unidas por el Medio ambiente y el Desarrollo celebrada en junio de 1992 en Río de Janeiro.

25 años después, el mundo sigue siendo administrado mayoritariamente por un sistema tan irracional como injusto que promueve el consumo hasta el absurdo, que despilfarra los recursos energéticos y que lleva a la naturaleza inexorablemente al punto del no retorno, a una catástrofe ambiental que arrasará el planeta y muy posiblemente a la propia humanidad.

Los dirigentes políticos de los países del mundo tienen un alto grado de responsabilidad en el curso que tomen los acontecimientos. Los puestos de mando cuentan con el conocimiento y con todo el asesoramiento necesario como para poder promover y sacar adelante las medidas necesarias con el fin de detener el deterioro ambiental.

¿Cuándo se van a decidir a obrar? ¿Cuando ya no quede tiempo? ¿Cuando se desate el caos generalizado? Entonces será demasiado tarde. Si los políticos siguen apoyando, por acción u omisión el deterioro ambiental, deben considerarse como criminales de Lesa Humanidad.

Yo vivo en Uruguay. Acuso a los líderes políticos de este país, de simular por un lado preocupación por el peligro que acecha a la humanidad y por otro, seguir protegiendo y promoviendo tanto el híper consumo, como la mala utilización de las tierras cultivables del territorio nacional en empresas que contribuyen a acelerar el desastre ambiental.

La adevertencia de Fidel

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DISCURSO PRONUNCIADO EN RÍO DE JANEIRO POR EL COMANDANTE EN JEFE EN LA CONFERENCIA DE NACIONES UNIDAS SOBRE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO, EL 12 DE JUNIO DE 1992.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Sr. Presidente de Brasil, Fernando Collor de Mello;

Sr. Secretario General de Naciones Unidas, Butros Ghali;

Excelencias:

Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre.

Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo.

Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad. Con solo el 20 por ciento de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.

Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto.

La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente.

Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre.

Cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?

Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.

Gracias.

(Ovación)