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Granma – A pocos días de que Cuba decidiera no participar más del programa Más Médicos en Brasil, luego de que su presidente, Jair Bolsonaro, colocara en tela de juicio la profesionalidad de los galenos cubanos e impusiera condiciones a la Isla para la continuidad de este servicio, Granma comparte fragmentos de discursos del Comandante en Jefe sobre la Salud en nuestro país, una de las mayores conquistas de la Revolución.

Médicos y enfermeras se agrupan junto a Fidel Castro y Osvaldo Dorticós, para escuchar sus orientaciones antes de partir para Perú, a ofrecer ayuda tras el terremoto de 1970. Foto: Jorge Oller

por Fidel Castro Ruz

Graduarse de médico es abrir las puertas de un largo camino que conduce a la más noble actividad que un ser humano puede hacer por los demás.

Aunque cada persona y cada pueblo tiene derecho a una vida sana y a disfrutar el privilegio de una existencia prolongada y útil, las sociedades más ricas y desarrolladas, dominadas por el afán de lucro y el consumismo, han convertido los servicios médicos en vulgar mercancía, inaccesibles para los sectores más pobres de la población.

En muchos países del Tercer Mundo tales servicios apenas existen. Y, entre los desarrollados y los eufemísticamente calificados como «países en desarrollo», las diferencias son abismales.

Las naciones que tienen menor desarrollo y más enfermedades disponen de menos médicos:  uno por cada 5 000, 10 000, 15 000, 20 000 o más habitantes. Los pocos hospitales públicos se saturan de enfermos, que mueren amontonados como animales bajo el azote de una epidemia repentina.

Mientras esto ocurre a los ojos del mundo, los gastos militares ascienden a un millón de millones de dólares cada año, solo comparable a otro gasto absurdo, el de la publicidad comercial, que también se eleva a un millón de millones.

Cualquiera de los dos, bien invertido año tras año, sería más que suficiente para que todos los habitantes del planeta alcanzaran a vivir decorosamente.

En Cuba, ni el clima ni el potencial genético son causa de tales tragedias. Este país tropical, de clima caluroso y húmedo, más propicio a virus, bacterias y hongos, y su población, sometida a cruel bloqueo y guerra económica, muestra, a pesar de ello, el más alto índice de médicos per cápita, ampliamente, en todo el mundo; y se ubica entre los países de mayor esperanza de vida al nacer en el mundo.

Muchos subestiman la más colosal tarea de la Revolución. Se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la Revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo.

El ser humano se enaltece cuando hace algo por los demás

Parecerían presuntuosas estas palabras si no se pudiera calificar hoy a nuestra Patria con toda justicia como el país que más ha hecho en el mundo para compartir con otros pueblos sus conocimientos y experiencias médicas.

Ni una sola vez, a lo largo de su abnegada historia revolucionaria, nuestro pueblo dejó de ofrecer su ayuda médica solidaria en caso de catástrofes a otros pueblos que la requirieran, sin importar cuán abismales eran las diferencias ideológicas y políticas, o las graves ofensas recibidas de los gobiernos de cualquier país.

Nuestros conceptos sobre la condición humana de otros pueblos y el deber de la hermandad y la solidaridad jamás fueron ni serán traicionados.  Decenas de miles de médicos y profesionales de la salud cubanos esparcidos por el mundo son testimonio irrebatible de lo que afirmo. Para ellos no existirán jamás barreras idiomáticas, sacrificio, peligros u obstáculos.

Al cabo de más de cuatro décadas, y finalizando ya el periodo especial, los servicios médicos se convirtieron en el más importante renglón del intercambio de bienes y servicios de nuestro país con el mundo en la esfera de la economía, sin que por ello Cuba haya dejado de brindar su cooperación médica de forma absolutamente gratuita a más de 60 países del Tercer Mundo que no disponen de recursos económicos.

Así ha sido y será siempre. Es un hecho real que la cooperación médica de Cuba y sus instituciones de investigación científica con otras partes del mundo se extiende rápidamente en beneficio de la humanidad.

Formación y servicio médico en función de apoyar a otros pueblos

Muchos países del Tercer Mundo no disponen de recursos para crear centros de investigación científica; sin embargo, en Cuba existen, a pesar de que sus propios profesionales eran muchas veces exhortados y estimulados a desertar.

Asimismo, nuestro país cuenta hoy con decenas de miles de becarios de América Latina y el Caribe que durante seis años se forman gratuitamente como médicos en Cuba.  No se excluyen, desde luego, jóvenes norteamericanos.

Cooperamos con Venezuela en la formación de jóvenes, que estudian Medicina y asisten a las consultas en los barrios pobres, atendidos por especialistas cubanos para familiarizarse con su futura y dura tarea.

Cientos de miles de latinoamericanos y caribeños son operados una parte en Cuba, y la mayor parte en sus respectivos países, por oftalmólogos cubanos.  Solamente en Bolivia suman más de 100 000 por año.  En este caso participan, con nuestros especialistas, médicos bolivianos formados en la Escuela Latinoamericana de Medicina.

Por estas razones, no tuvo nada de extraño la conducta de Cuba, cuando no vaciló en ofrecer al pueblo de Estados Unidos el inmediato envío de personal médico experimentado con los recursos indispensables para la atención urgente de personas en riesgo de muerte a causa de un gran desastre natural. No podíamos permanecer indiferentes.

Nadie creería que tal auxilio pudiese ser considerado como una ofensa o una humillación, y aun así, negaron nuestra ayuda. Nosotros no ofrecíamos dinero; ofrecíamos salvar vidas, y nuestro ofrecimiento está en pie para hoy o para mañana, como es y será norma de Cuba con cualquier pueblo del mundo.

Los médicos cubanos continuarán ofreciendo vida

Para las autoridades cubanas, cuidar la salud del pueblo de Cuba y otras latitudes, evitar sus sufrimientos y sanar sus enfermedades son una tarea, principalmente, de orden social y moral; pero también tiene un sentido económico, pues son los hombres y mujeres del pueblo los que crean los valores, y una población trabajadora, sana y fuerte es imprescindible para el desarrollo.

También es prioridad, ser un ejemplo de lo que puede hacerse en ese campo que es, desde luego, el más sensible para cualquier persona del mundo.

Por eso, Cuba seguirá formando profesionales dispuestos a luchar contra la muerte, para demostrar que sí hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta gracias al valor de la conciencia y de la ética, y mostrar que el ser humano puede y debe ser mejor. Los médicos cubanos continuarán ofreciendo vida.

Fuentes:

Intervención del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en el ii Congreso de la Asociación de Economistas del Tercer Mundo, en abril de 1981.

Discurso pronunciado en noviembre de 1998, durante la clausura del xii Foro de Ciencia y Técnica.
Discurso pronunciado a los egresados del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, el 9 de agosto de 1999.

Discurso pronunciado en el acto de constitución del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias Henry Reeve y graduación nacional de estudiantes de medicina, en la Ciudad Deportiva, el 19 de septiembre del 2005.

Discurso pronunciado en el acto central con motivo del aniversario 53 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en la Plaza de la Patria de Bayamo, Granma, el 26 de julio del 2006.

Reflexiones del Comandante en Jefe. Las ideas no se matan. 28 de mayo del 2007.

Reflexiones del Comandante en Jefe. Bush, la salud y la educación. 14 de julio del 2007.

Reflexiones del Comandante en Jefe. Los superrevolucionarios. 3 de septiembre del 2007.