Etiquetas

, , ,

Resultado de imagen para fotos de Allende disparando con un AKSalvador Allende disparando con su AK 47

por Carlos Medina Viglielm

Bolivia, que parecía y prometía ser una de las naciones más pujantes del continente, administrada por una de las más exitosas políticas, en beneficio de las grandes masas, por siglos olvidadas, y por una gestión presidencial ejemplo en el mundo, se vino abajo como un castillo de naipes en menos de 48 horas.

Claro que no fue una labor de tan solo 48 horas, ni gratuita. Solo la compra del general del Ejército Williams Kaliman costó un millón de dólares. (De todas maneras es fácil cuando se trata de dinero robado). Formado por el Pentágono, hizo lo suyo en forma muy efectiva y se fue ya a las 72 horas, a disfrutar de su “jubilación” en la que considera su verdadera Patria, como tantos terroristas latinoamericanos.

¿Pero cómo fue que pasó, cómo fue que aquello que parecía tan estable y fuerte, apoyado en convicciones tan sólidas, que cosechó elogios en el mundo entero, se cayera estrepitosamente para dejar a los pueblos indígenas a la intemperie, bajo los furibundos ataques racistas, bendecidos por las sectas evangélicas?

Evo Morales se fue cuando el General Kaliman “le sugirió” que dejara la presidencia. La OEA jugó otra vez su rol de traidora y puso a Morales contra las cuerdas, acusándolo de un supuesto fraude electoral que le habría significado seguir ocupando el gobierno. Pronto se descubrió que el fraude, fue de parte de la OEA y además, la presidencia de Morales estaba vigente. Pero de nada sirvió que Morales anulara la elección. Inútil seguir con la historia que todo el mundo conoce. Morales huyó de Bolivia, para alegría de los golpistas. Esos golpistas que otros gobiernos de derecha del continente, entre ellos el recientemente elegido gobierno de Uruguay, llaman hoy “gobierno de transición”. ¿Transición hacia qué?

Increíblemente, José Martí predijo estas circunstancias en 1891, cuando dio a conocer su ensayo “Nuestra América”:

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, (…), o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima…”.

Después de recordar que en este sitio denunciamos repetidas veces acerca de la conjura que amenazaba a Evo, con dolor decimos que la de Evo Morales, no fue una revolución verdadera. Porque esas son las que se saben defender.

Evo Morales ha sido sin dudas solo un aldeano vanidoso, que vio crecer en su alcancía los ahorros y desconoció, -no fue que no supiera de su existencia-, desconoció al “gigante de las siete leguas” que todos conocemos. Pero peor aún, y eso ha dolido como una llaga a lo largo y ancho del continente, desconoció la inmolación de Salvador Allende, que sí supo enfrentar a los militares golpistas, aunque fue a costa de caer en el combate, que es como mueren los hombres y mujeres de bien.

Proponer elecciones para “competir” en las urnas con los golpistas, es legitimarlos. No es honorable solicitar espacio a delincuentes. La coalición que integra el actual gobierno de facto en Bolivia es, una asociación para delinquir y a los delincuentes se los combate.

Martí también anticipó en aquel magistral ensayo, lo que debía hacerse: “Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo en la cabeza, sino con las armas en la almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.”