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LR 21 Montevideo – En su primera visita al Uruguay, Fidel Castro llegó el 3 de mayo de 1959 y estuvo 48 horas. En ese momento se encontró con un panorama de desastre pues nuestro país enfrentaba las peores inundaciones de la historia.

El comandante no solo se interiorizó de la situación, sino que directamente pidió para ver la realidad y recorrió las zonas afectadas junto al por entonces teniente Líber Seregni, dialogando con los damnificados.

El 5 de mayo, al llegar al acto en la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo, en su discurso, Castro dijo: “He llegado un poco tarde. Sé que hace rato que están ustedes aquí reunidos; mas no era el motivo de nuestra tardanza el descanso, hace rato que no descansamos, ni allá ni acá. ¿Dónde estábamos? Estábamos junto a los campesinos en la zona inundada. Y quizás pocos hechos nos hayan impresionado más que aquellos grupos de campesinos uruguayos, en los cuales, por más que alguien hubiese tratado de encontrar una diferencia entre aquellos campesinos y los de nuestra tierra, no habrían podido encontrarla jamás”.

En su alocución, el comandante cubano habló de la revolución que sólo tenía cinco meses de gestación, de la unidad de toda América y de los ideales revolucionarios, tocando temas que hasta no hace mucho repetía en sus famosos discursos.

Durante las 48 horas de su visita, Castro se reunió con distintas autoridades y el cinco de mayo partió, hacia un nuevo destino del periplo que estaba haciendo por América Latina, no sin antes donar 20.000 dólares para los damnificados de las inundaciones.

La segunda vez que Castro pisó suelo uruguayo fue el viernes 13 de octubre de 1995 y permaneció en nuestro país 37 horas, que según sus propias palabras fueron muy agitadas pues estaba sometido a una extensa agenda protocolar.

Fidel Castro llegó invitado por el Presidente de la República, Julio María Sanguinetti, que estaba en su segundo mandato.

La llegada fue seguida con gran expectativa no solo por la gente sino también por los medios locales y de distintas partes del mundo, pues era la primera vez tras 23 años que Castro era huésped en un país latinoamericano y estuvo enmarcada en un enorme operativo de seguridad. El sábado 14, recibió la llaves de Montevideo de manos del entonces intendente Mariano Arana y luego habló en la explanada municipal ante más de 60.000 personas, que incesantemente coreaban “¡Cuba sí, yanquis no!”.

Lo primero que dijo fue que lamentaba profundamente, “no haber venido en 36 años, cinco meses y 11 días”.

Luego del multitudinario acto visitó el Palacio Legislativo, donde fue recibido por el presidente de la Asamblea General, el fallecido Hugo Batalla. Allí habló por casi una hora, donde resaltó la actitud del gobierno uruguayo al invitarlo y reiteró sobre el bloqueo norteamericano: “seguiremos luchando el tiempo que sea necesario”.

Una hora antes de partir del país, el domingo a la hora 06:30 en el hotel Belmont House, Castro recibió al director de LA REPUBLICA, Federico Fasano Mertens. Dicha crónica fue titulada: “Fidel no se fue: sólo se van los que se olvidan”. La última vez que Fasano y Castro se habían visto fue en La Habana en un encuentro contra el pago de la deuda externa, donde el director del Multimedio Plural fue unos de los ponentes. El día de la llegada del comandante el título central de este matutino rezó: “Bienvenido a casa, Fidel de América”.

Fidel dijo en ese momento a Fasano, “Siento una enorme emoción. Esperaba mucho, pero Uruguay superó todas mis expectativas”, agreciendo la cobertura periodística de su visita. Al ver la foto de tapa de LA REPUBLICA, con el mar humano que había durante su discurso en la IMM, dijo con tono emotivo: “¡Qué pueblo!”.